lunes, 15 de febrero de 2010

Antecedentes de la Hidroponia

ANTECEDENTES

Hidroponía: La palabra se derivó de dos palabras griegas, hidro, significando el agua y ponos que significa labor; literalmente “trabajo en agua.” Su trabajo es considerado la base para todas las formas de cultivo hidropónico, aunque se limitó principalmente a la cultura de agua sin el uso de medio de arraigado.

Hidroponía se define ahora como la ciencia de cultivo de plantas sin el uso de tierra, pero con uso de un medio inerte, como arena gruesa, turba, cascarilla de arroz, grava, aserrín, entre otros, al que se agrega una solución nutriente que contiene todos los elementos esenciales requeridos por la planta para su crecimiento normal y desarrollo. Puesto que muchos métodos hidropónicos emplean algún tipo de medio que contiene material orgánico como turba o aserrín, son a menudo llamados "cultivos sin suelo", mientras que aquellos con la cultura del agua serían los verdaderamente hidropónicos.

Hoy, la hidroponía es el término que describe las distintas formas en las que pueden cultivarse plantas sin tierra. Estos métodos, generalmente conocidos como cultivos sin suelo, incluyen el cultivo de plantas en recipientes llenos de agua y cualquier otro medio distintos a la tierra. Incluso la arena gruesa, vermiculita y otros medios más exóticos, como piedras aplastadas o ladrillos, fragmentos de bloques de carbonilla, entre otros. Hay varias excelentes razones para reemplazar la tierra por un medio estéril, se eliminan pestes y enfermedades contenidas en la tierra, inmediatamente. La labor que involucra el cuidado de las plantas se ve notablemente reducida.

Unas características importantes al cultivar plantas en un medio sin tierra es que permite tener más plantas en una cantidad limitada de espacio, las cosechas madurarán más rápidamente y producirán rendimientos mayores, se conservan el agua y los fertilizantes, ya que pueden reciclarse, además, la hidroponía permite ejercer un mayor control sobre las plantas, con resultados más uniformes y seguros.

Todos esto se hace posible por la relación entre la planta y sus elementos nutrientes. No es tierra lo que la planta necesita; son las reservas de nutrientes y humedad contenidos en la tierra, así como el apoyo que la tierra da a la planta. Cualquier medio de crecimiento dará un apoyo adecuado, y al suministrar nutrientes a un medio estéril donde no hay reserva de estos, es posible que la planta consiga la cantidad precisa de agua y nutrientes que necesita. La tierra tiende a menudo a llevar agua y nutrientes lejos de las plantas lo cual vuelve la aplicación de cantidades correctas de fertilizante un trabajo muy difícil. En hidroponía, los nutrientes necesarios se disuelven en agua, y esta solución se aplica a las plantas en dosis exactas en los intervalos prescritos.

Varios autores coinciden en que la hidroponía, considerada como un sistema de producción agrícola que tiene gran importancia dentro de los contextos ecológico, económico y social. Consideran que dicha importancia se basa en la gran flexibilidad del sistema, es decir, por la posibilidad de aplicarlo con éxito, bajo muy distintas condiciones y para diversos usos.

El proceso hidropónico que causa el crecimiento de plantas en nuestros océanos data aproximadamente desde el tiempo que la tierra fue creada. El cultivo hidropónico es anterior al cultivo en tierra pero, como herramienta de cultivo, muchos creen que empezó en la antigua Babilonia, en los famosos Jardines Colgantes que se listan como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, en lo que probablemente fuera uno de los primeros intentos exitosos de cultivar plantas hidropónicamente.

Los aztecas de Centroamérica, una tribu nómada forzada a ubicarse hacia la orilla pantanosa del Lago Tenochtitlán, localizado en el gran valle central de lo que es ahora México, y tratados bruscamente por sus vecinos más poderosos que les negaron cualquier tierra cultivable, sobrevivieron desarrollando notables cualidades de invención. Como consecuencia de la falta de tierra, decidieron hacerlo con los materiales que tenían a mano; en lo que debe haber sido un largo proceso de ensayo y error, ellos aprendieron a construir balsas de caña, dragaban la tierra del fondo poco profundo del lago y la amontonaban en las balsas. Debido a que la tierra venía del fondo del lago, era rica en una variedad de restos orgánicos y material descompuesto que aportaba grandes cantidades de nutrientes. Estas balsas, llamadas Chinampas, permitían cosechas abundantes de verduras, flores e incluso árboles eran plantados en ellas. Las raíces de estas plantas presionaban hacia abajo y traspasaban el suelo de la balsa hasta el agua. En oportunidades se unían algunas de estas balsas que nunca se hundieron para formar islas flotantes de hasta sesenta metros de largo.

Con su fuerza armada, los aztecas derrotaron y conquistaron a quienes una vez los habían oprimido. A pesar del gran tamaño de su imperio, ellos nunca abandonaron el sitio en el lago; el que alguna vez fuera un pueblo primitivo se convirtió en la enorme y magnífica ciudad de México.

Al llegar al Nuevo Mundo en busca de oro, la vista de estas islas asombró a los españoles, el espectáculo de un bosquecillo entero de árboles aparentemente suspendidos en el agua debe haberlos dejado perplejos, incluso asustados en esos días del siglo 16 de la conquista española.

William Prescott, el historiador que escribió crónicas de la destrucción del imperio azteca por los españoles, describió el Chinampas como “Asombrosas Islas de Verduras, que se mueven como las balsas sobre el agua”. Las Chinampas continuaron siendo usadas en el lago hasta el siglo XIX, aunque en números grandemente disminuidos. Así que, se puede apreciar, la hidroponía no es un concepto nuevo.

Muchos escritores han sugerido que los Jardines Colgantes de Babilonia eran un sistema hidropónico, ya que el agua fresca es rica en oxígeno y se suministraban nutrientes regularmente.

El arroz ha sido cultivado de esta manera desde tiempos inmemoriales. Los Jardines Flotantes de China son otro ejemplo de "Cultivo Hidropónico".

Archivos jeroglíficos egipcios antiguos de varios cientos de años A.C. describen el crecimiento de plantas en agua a lo largo del Nilo.

Antes del tiempo de Aristóteles, Teofasto (327-287 A.C.) emprendió varios experimentos en nutrición de plantas. Los estudios botánicos de Dioscorides son anteriores al primer siglo D.C.

El intento científico documentado más antiguo para descubrir los nutrientes de las plantas fue en 1600 cuando el belga Jan Van Helmont mostró en su experimento clásico que las plantas obtienen sustancias del agua. Él plantó un retoño de sauce de 3 kilogramos en un tubo que contenía 100 kilogramos de tierra seca la cual fue cubierta para mantenerla aislada del polvo, después de 5 años de riego regular con agua de lluvia él encontró el retoño del sauce aumentado en peso a 80 kilogramos, mientras la tierra perdió menos de 2 onzas. Su conclusión, que las plantas obtienen sustancias para crecimiento del agua, fue correcta, sin embargo él no comprendió que también requieren dióxido de carbono y oxígeno del aire.

En 1699, John Woodward, un miembro de la Sociedad Real de Inglaterra, cultivó plantas en agua que contenía varios tipos de tierra, la primera solución de nutrientes hidropónica artificial, y encontró que el mayor crecimiento ocurrió en agua con la mayor cantidad de tierra. Puesto que ellos sabían poco de química por esos días, él no pudo identificar los elementos específicos que causaban el crecimiento. Concluyó, por tanto, que el crecimiento de la planta era un resultado de ciertas substancias y minerales en el agua, contenidos en el “agua enriquecida”, en lugar que simplemente del agua.

Por las décadas que siguieron a la investigación de Woodwards los fisiólogos de plantas europeos establecieron muchas cosas. Ellos demostraron que el agua era absorbida por las raíces de la planta, que atraviesa su sistema capilar y que escapa en el aire a través de los poros en las hojas. Descubrieron que la planta toma minerales tanto del suelo como del agua y que las hojas expulsan dióxido de carbono al aire. Demostraron también que las raíces de la planta toman oxígeno. Otros progresos fueron lentos hasta que otras técnicas de investigación más sofisticadas se desarrollaron.

La teoría de la química moderna, logró grandes adelantos durante los siglos XVII y XVIII revolucionando la investigación científica. Cuando las plantas fueron analizadas se determinó que están compuestas por elementos derivados del agua, tierra y aire.

Experimentalmente, Sir Humphrey Davy, inventor de la Lámpara de Seguridad, desarrolló un método para realizar la descomposición química por medio de una corriente eléctrica. Algunos de los elementos que constituyen la materia fueron descubiertos, y, era ahora posible para los químicos dividir un compuesto en sus partes constitutivas.

En 1792 el científico inglés Joseph Priestley inteligentemente descubrió que al colocar una planta en una cámara con un alto nivel de “Aire Fijo” (Dióxido de Carbono) ésta absorberá gradualmente el dióxido de carbono y emitirá oxígeno. Jean Ingen-Housz, unos dos años después, llevó el trabajo de Priestley un paso más allá y demostró que una planta encerrada en una cámara llena de dióxido de carbono podría reemplazar el gas con oxígeno en varias horas si la cámara se expone a la luz solar. Ya que la luz del sol no tenía efecto sobre el recipiente con dióxido de carbono, era cierto que la planta era la responsable de esta transformación notable. Ingen-Housz estableció que este proceso trabaja más rápidamente en condiciones de luz intensa, y que sólo las partes verdes de la planta estaban involucradas.

En 1804, Nicolás De Saussure publicó los resultados de sus investigaciones, indicando que las plantas están compuestas de minerales y elementos químicos obtenidos del agua, tierra y aire. En 1842 se publicó una lista de nueve elementos considerados esenciales para el crecimiento de las plantas.

Estas proposiciones fueron verificadas después por Jean Baptiste Boussingault (1851), un científico francés que empezó como mineralogista empleado por una compañía minera, y cambió su área de estudio a la química agrícola a principios de la década de 1850. En sus experimentos con medios de crecimiento inertes, alimentó plantas con soluciones en agua usando varias combinaciones de elementos puros obtenidos de la tierra, arena, cuarzo y carbón de leña (un medio inerte no presente en la tierra) a los cuales agregó soluciones de composición química conocida. Él concluyó que el agua era esencial para crecimiento de la planta proporcionando hidrógeno y que la materia seca de la planta consiste en hidrógeno más el carbono y oxígeno que provienen del aire. Él también estableció que las plantas contienen nitrógeno y otros elementos minerales, y obtienen todos los nutrientes requeridos de los elementos de la tierra que usó; pudo entonces identificar los elementos minerales y las proporciones necesarias para perfeccionar el crecimiento de la planta lo que fue un descubrimiento aún mayor.

En 1856 Salm-Horsmar desarrolló técnicas para el uso de arena y otros sustratos inertes, varios investigadores habían demostrado por ese tiempo que pueden crecer plantas en un medio inerte humedecido con una solución de agua que contiene los minerales requeridos por las plantas. El próximo paso era eliminar completamente el medio y cultivar las plantas en una solución de agua que contuviera estos minerales.

De los descubrimientos y avances en los años 1859 a 1865 la técnica fue perfeccionada por dos científicos alemanes, Julius Von Sachs (1860), profesor de Botánica en la Universidad de Wurzburg (1832-1897), y W. Knop (1861), químico agrícola; Knop ha sido llamado “El Padre de la Cultura del Agua.”

En ese mismo año (1860), el profesor Julius Von Sachs publicó la primera fórmula estándar para una solución de nutrientes que podría disolverse en agua y en la que podrían crecer plantas con éxito. Esto marcó el fin de la larga búsqueda del origen de los nutrientes vitales para las plantas, dando origen a la "Nutricultura". Técnicas similares se usan actualmente en estudios de laboratorio sobre fisiología y nutrición de plantas. Las primeras investigaciones en nutrición de plantas demostraron que el crecimiento normal de estas puede ser logrado sumergiendo sus raíces en una solución de agua que contenga sales de nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S), potasio (K), calcio (Ca), y magnesio (Mg), que se define actualmente como macro elementos o macro nutrientes (los elementos requeridos en cantidades relativamente grandes). Con refinamientos extensos en técnicas de laboratorio y química, científicos descubrieron siete elementos requeridos por las plantas en cantidades relativamente pequeñas – los micro elementos o elementos residuales. Éstos incluyen: hierro (Fe), cloro (Cl), manganeso (Mn), boro (B), zinc (Zn), cobre (Cu), y molibdeno (Mo).

Se estableció entonces la adición de químicos al agua para producir una solución nutriente que apoyaría la vida de la planta. En 1920 la preparación del laboratorio de “cultura de agua” fue regularizada y se establecieron los métodos para su correcto uso.

En años siguientes, investigadores desarrollaron muchas fórmulas básicas diversas para el estudio de la nutrición de las plantas. Algunos de los que trabajaron en esto fueron Tollens (1882), Tottingham (1914), Shive (1915), Hoagland (1919), Deutschmann (1932), Trelease (1933), Arnon (1938) y Robbins (1946). Muchas de sus fórmulas todavía se usan en investigaciones de laboratorio sobre nutrición y fisiología de las plantas.

El interés en la aplicación práctica de esta “Nutricultura” no se desarrolló hasta aproximadamente 1925 cuando la industria del invernadero expresó interés en su uso. Las tierras del invernadero tuvieron que ser reemplazadas frecuentemente para superar problemas de estructura, fertilidad y pestes. Como resultado, los investigadores se dieron cuenta del uso potencial de la nutricultura para reemplazar la tierra convencional por los métodos culturales.

Antes de 1930, la mayoría del trabajo hecho sobre cultivos sin suelo se orientó al laboratorio para fines experimentales. Nutricultura, quimicultura, y acuicultura eran otros términos usados durante los años veinte para describir la cultura del cultivo sin suelo. Entre 1925 y 1935 tuvo lugar un desarrollo extenso modificando las técnicas de laboratorio de nutricultura a la producción de cosechas a gran escala.

Al final de la década de 1920 e inicio de los años treinta el Dr. William F. Gericke de la Universidad de California extendió sus experimentos de laboratorio y trabajos en nutrición de plantas a cosechas prácticas en aplicaciones comerciales a gran escala. A estos sistemas de nutricultura los llamó “hidroponía”.

Hasta el año 1936, el cultivo de plantas en agua y la solución de nutriente era una práctica restringida a los laboratorios, donde fueron usados para facilitar el estudio del crecimiento de las plantas y sobre el desarrollo de la raíz.

El Dr. Gericke cultivó hidropónicamente verduras, incluso cosechas de raíz, remolachas, rábanos, zanahorias, patatas, y el cereal siega, frutas ornamentales y flores. Usando la cultura de agua en tanques grandes en su laboratorio en la Universidad de California tuvo éxito en tomates logrando plantas de hasta 7 metros de altura. Las fotografías del profesor de pie en una escalera recogiendo su cosecha aparecían en periódicos a lo largo del país. Aunque espectacular, su sistema era un poco prematuro para aplicaciones comerciales. Era demasiado delicado y requería supervisión técnica constante.

Fueron muchos los problemas que encontraron los “cultivadores hidropónicos” con el sistema de Gericke ya que exigía mucho conocimiento técnico e ingeniosidad. El sistema de Gericke consistía en una serie de comederos o cubetas sobre los cuales colocó en forma estirada una fina malla de alambre, esto envolvía a su vez una cubierta de paja u otro material; las plantas se pusieron en esta malla con las raíces hacia abajo en una solución de agua con nutrientes dentro de la cubeta.

Una de las dificultades principales con este método estaba asociada al suministro suficiente de oxígeno en la solución nutriente. Las plantas agotarían el oxígeno rápidamente, absorbiéndolo a través de las raíces, y por esta razón era indispensable que un suministro continuo de oxígeno fresco fuese introducido en la solución a través de algún método de aireación. Otro problema era apoyar las plantas para que las puntas de las raíces se mantuvieran en la solución.

La Prensa americana hizo sus demandas irracionales usuales, llamándolo el descubrimiento del siglo de la manera más escandalosa. Después de un periodo incierto en el que promotores poco escrupulosos intentaron cobrar por la idea vendiendo de puerta en puerta equipo inútil y materiales, una investigación más práctica fue hecha y pronto se estableció la hidroponía como base científica legítima para la horticultura, con el consecuente reconocimiento de sus dos ventajas principales: cosechas de alto rendimiento y de utilidad especial en regiones no cultivables del mundo.

En 1936, W. F. Gericke y J. R. Travernetti de la Universidad de California publicaron el registro del cultivo exitoso de tomates en agua y solución nutriente. Desde entonces varios entes comerciales empezaron a experimentar con las técnicas e investigadores, y, agrónomos de varias universidades agrícolas empezaron el trabajo de simplificar y perfeccionar los procedimientos. Se han construido numerosas unidades hidropónicas a gran escala, en México, Puerto Rico, Hawaii, Israel, Japón, India, y Europa. En los Estados Unidos, sin mucho conocimiento del público, la hidroponía se ha convertido en un gran negocio; más de 500 invernaderos hidropónicos han sido construidos y desarrollados.

Una aplicación de la técnica del Dr. Gericke pronto se demostró supliendo comida a las tropas ubicadas en islas no cultivables en el Pacífico al inicio de la década de 1940.

El primer triunfo ocurrió cuando Pan American Airways decidió establecer un centro de cultivos hidropónicos en la distante Isla Wake en medio del Océano Pacífico para proporcionar suministros regulares de verduras frescas a los pasajeros y tripulaciones de la aerolínea. Entonces el Ministerio Británico de Agricultura empezó a mostrar un interés activo por la hidroponía, especialmente desde que su importancia potencial en la Campaña “Cultivar-Más-Comida” (Grow-More-Food) durante la guerra (1939-1945) fue comprendida totalmente.

Al final de los años cuarenta, Robert B. y Alice P. Withrow trabajaban en la Universidad de Purdue y desarrollaron un método hidropónico más práctico. Ellos usaron arena gruesa inerte como medio de arraigado, inundando y drenando alternativamente la arena en un recipiente, dieron a las plantas el máximo tanto de solución nutriente, como de aire a las raíces. Este método se conoció después como el método de la arena gruesa o grava para hidroponía, a veces también llamado Nutricultura.

En tiempo de guerra el envío de verduras frescas a las bases en el extranjero no era práctico, y una isla de coral no es un lugar para cultivarlas; con la hidroponía resolvieron el problema.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la hidroponía, usando el método de la arena gruesa, dio su primera prueba real como fuente viable para la obtención de verduras frescas para el ejército de los Estados Unidos.
En 1945 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, resolvió el problema de proporcionar verduras frescas al personal, implementando la hidroponía a gran escala lo cual dio un nuevo ímpetu a esta cultura.

La primera de varias grandes granjas hidropónicas se construyó en la Isla de Ascensión en el Atlántico Sur. La base se usó como un lugar de descanso y suministro de combustible para la fuerza aérea de Estados Unidos, la isla era completamente estéril, entonces como era necesario albergar una fuerza grande allí para reparar aviones, toda la comida tuvo que ser traída por aire, había una necesidad crítica por las verduras frescas, y por esta razón se construyó la primera de muchas instalaciones hidropónicas establecidas por las fuerzas armadas de EE.UU. allí. Las plantas eran cultivadas en un medio de arena gruesa con la solución bombeada en un ciclo prefijado. Las técnicas desarrolladas en Ascensión se usaron más tarde en varias instalaciones en las islas del Pacífico como Iwo Jima y Okinawa.

En la Isla de la Estela, un atolón en el oeste de Océano Pacífico de Hawaii, normalmente incapaz de producir cosechas debido a la naturaleza estéril del terreno, impedía cualquier cultivo convencional. La fuerza aérea de EE.UU. construyó allí pequeñas “camas de crecimiento” lo cual proporcionó 30 metros cuadrados de área cultivable. Sin embargo, una vez puesto en funcionamiento el sistema, el rendimiento semanal proporcionado era de 15 kilogramos de tomates, 10 kilogramos de judías verdes, 20 kilogramos de maíz dulce y 20 cabezas de lechuga. El Ejército de EE.UU. también estableció camas de crecimiento hidropónico en la isla de Iwo Jima en donde empleó piedra volcánica aplastada como sustrato, con rendimientos similares.

Durante este mismo periodo (1945), el Ministerio Aéreo de Londres tomó pasos para comenzar cultivos sin suelo en la base del desierto de Habbaniya en Irak, y en la isla de Bahrein en el Golfo Pérsico, donde se sitúan campos petroleros importantes. En el caso del Habbaniya, un eslabón vital en comunicaciones aliadas, todas las verduras tenían que ser traídas a través de aire de Palestina para alimentar a las tropas estacionadas allí, lo cual resultaba muy costoso.

Tanto el Ejército Norteamericano como la Real Fuerza Aérea abrieron unidades hidropónicas en sus bases militares. Millones de verduras, producidas sin la tierra, fueron comidas por soldados aliados y aviadores durante los años de la guerra. Después de la Segunda Guerra Mundial los militares continuaron usando hidroponía. Por ejemplo, El Ejército de los Estados Unidos tiene una sección especial de hidroponía que produjo más de 4,500,000 kilogramos de productos fresco durante 1952.

También establecieron una de las instalaciones hidropónicas más grandes del mundo, un proyecto de 22 hectáreas en Chofu, Japón. Durante muchos años, la práctica empleada era utilizar la llamada “Tierra Nocturna”, la cual contenía excremento humano como fertilizante. La tierra estaba muy contaminada con varios tipos de bacterias y amebas; y, aunque el japonés era inmune a estos organismos, las tropas americanas no lo eran.

Una instalación de 55 acres, fue diseñada para producir verduras para fuerzas americanas de ocupación. Permaneció en funcionamiento durante más de 15 años. Las instalaciones hidropónicas más grandes en ese tiempo se construyeron en Japón usando el método cultural de la arena gruesa. Algunas de las instalaciones más exitosas han sido aquellas en bases aisladas en Guyana, Iwo Jima y la Isla de Ascensión.

Después del Segunda Guerra Mundial, se construyeron varias instalaciones comerciales en los Estados Unidos, la mayoría de éstas se localizaron en Florida y estaba a la intemperie, sujetas a los rigores del tiempo. Pobres técnicas de construcción y operación causaron que muchas de ellas fueran infructuosas y de producción incoherente. Sin embargo, el uso comercial de la hidroponía, creció y se extendió a lo largo del mundo en los años cincuenta a países como Italia, España, Francia, Inglaterra, Alemania, Suecia, la U.R.S.S. e Israel.

Uno de los muchos problemas encontrados por los pioneros de la hidroponía fue causado por el concreto usado para las camas de crecimiento. La cal y otros elementos afectaron la solución nutriente, además, la estructura de metal también fue afectada por los elementos en la solución. En muchos de estos primeros viveros se usó tubería galvanizada y depósitos metálicos, no sólo se vieron corroídos muy rápidamente sino que elementos tóxicos para las plantas se añadían a la solución nutriente.

A pesar de estos problemas el interés en la cultura hidropónica continuaba por varias razones: Primero no se necesitaba tierra, y una gran cantidad de plantas se podían cultivar en una área muy pequeña. Segundo al alimentar las plantas apropiadamente se lograba una producción óptima. Con la mayoría de las verduras se aceleró el crecimiento y, como regla, la calidad era mejor que la obtenida en verduras cultivadas en tierra. Los productos hidropónicos tenían vida de estante mayor, así como mayor calidad de almacenaje.

Muchas compañías petroleras y mineras construyeron grandes viveros en algunas de sus instalaciones en diferentes partes del mundo donde los métodos convencionales de cultivo no eran factibles. Algunas estaban en áreas desérticas con poca o ninguna lluvia, y otras estaban en islas, como en el Caribe, con poca o ninguna tierra apropiada para la producción de vegetales.

En el Lejano Oriente empresas norteamericanas tienen más de 80 hectáreas dedicadas a la producción de vegetales, para alimentar al personal de perforación en el desierto de varias compañías petroleras en la India Oriental, el Medio Este, las zonas arenosas de la Península árabe y el Desierto del Sahara; en áreas estériles, fuera de la costa venezolana, en Aruba y Curazao, y en Kuwait los métodos sin suelo han encontrado inestimable valor para asegurar a los trabajadores alimento limpio, fresco y saludable.

En los Estados Unidos, existen cultivos hidropónicos comerciales extensos que producen grandes cantidades de alimentos, especialmente en Illinois, Ohio, California, Arizona, Indiana, Missouri y Florida, y se ha desarrollado notablemente esta cultura en México y las áreas vecinas de Centroamérica.

Además de los sistemas comerciales grandes construidos entre 1945 y los años sesenta, se hizo mucho trabajo en unidades pequeñas para los apartamentos, casas, y patios traseros, para cultivar flores y verduras, muchos de éstos no eran un éxito completo debido a factores como sustratos inadecuados, uso de materiales impropios, técnicas inadecuadas y poco o ningún control medioambiental.

Incluso por la falta de éxito en muchos de estos intentos muchos productores a escala mundial se convencieron de que sus problemas podrían resolverse. Existía también la convicción creciente que la perfección de este método de producción de alimentos era completamente esencial por la baja producción de los suelos y el aumento constante de la población mundial.

Estudios recientes han indicado que hay más de un millón de unidades hidropónicas caseras que operan exclusivamente en los Estados Unidos para la producción de alimentos. Rusia, Francia, Canadá, Sudáfrica, Holanda, Japón, Australia y Alemania están entre otros países donde la hidroponía está recibiendo la atención que merece.

Adicionalmente al trabajo realizado para desarrollar sistemas hidropónicos para la producción de verduras, entre 1930 y 1960 un trabajo similar se había dirigido a desarrollar un sistema para producir alimento para ganado y aves. Los investigadores determinaron que los granos de cereal podrían cultivarse muy rápidamente de esta manera. Usando granos como cebada, ellos demostraron que 2 kilogramos de semilla pueden convertirse en 17 kilogramos de alimento verde en 7 días. Cuando se utilizó como suplemento a las raciones normales, este alimento verde era extremadamente beneficioso para todos tipo de animales y pájaros. En animales productores de leche, aumentó el flujo de ella. En las porciones de alimento, la conversión fue mejor y se lograron ganancias a menos costo por kilogramo de grano. La potencia de machos para engendrado y la concepción en hembras aumentó rápidamente. La avicultura también se benefició de muchas maneras, la producción de huevos aumentó mientras el canibalismo, un problema constante para el avicultor, cesó.

El sistema desarrollado hasta este punto era capaz de producir de forma consistente; sin embargo, varios problemas se presentaron. Los primeros sistemas tenían poco o ningún control medioambiental, y sin el control de temperatura o humedad había una fluctuación constante en la proporción de crecimiento. Moho y hongos en los céspedes eran un problema constante. Se encontró que el uso de semilla desinfectada con un porcentaje de germinación alto era absolutamente esencial para lograr una buena cosecha.

No obstante, ante éstos y otros obstáculos, investigadores especializados continuaron trabajando para perfeccionar un sistema que podría producir alimentos continuamente. Con el desarrollo de nuevas técnicas, equipos, y materiales, llegaron a estar disponibles unidades virtualmente libres de estos problemas. Muchos de éstos están en uso hoy en día en ranchos, granjas, y parques zoológicos por el mundo.

La hidroponía no llegó a la India hasta 1946. En el verano de ese año las primeras investigaciones se iniciaron en la Granja Experimental de Kalimpong en el Distrito de Darjeeling (Gobierno de Bengala). Al principio varios problemas propios de este sub-continente tuvieron que ser enfrentados. Incluso un estudio superficial de los distintos métodos que estaban siendo utilizados en Gran Bretaña y en América los reveló como inapropiados para su utilización por la comunidad de la India. Varias razones fisiológicas y prácticas, en particular el aparataje caro y complicado requerido, fueron suficiente para prohibirla. Un nuevo sistema en el que la practicidad y simplicidad deberían ser las notas predominantes tendría que ser presentado si la hidroponía iba a tener éxito en Bengala o esa parte de Asia.

Del esfuerzo empleado en la resolución cuidadosa de los problemas encontrados durante 1946-1947 se produjo el desarrollo del Sistema Bengalí de hidroponía que representó el fruto del trabajo realizado para cubrir los requerimientos indios. Un objetivo guió todos los experimentos llevados a cabo: despojar a la hidroponía de dispositivos complicados y poder presentarlo al pueblo de India y el mundo entero como una manera barata y fácil de cultivar vegetales sin tierra. Actualmente en la India miles de familias cultivan sus vegetales esenciales en unidades hidropónicas simples en azoteas o en patios traseros. El Sistema de Bengalí hizo mucho más que probarse a sí mismo: demostró ser útil en las condiciones más adversas.

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