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domingo, 14 de noviembre de 2010

Lucha biologica en invernaderos: Consolidación del Sistema

La situación actual de la lucha biológica en cultivos hortícolas en invernaderos de Almería es de una consolidación de su utilización, tanto por parte de agricultores y técnicos, como por parte de las casas comerciales encargadas de la producción de los enemigos naturales empleados. No obstante, en el sector hay una grave carencia como es la necesidad del desarrollo y la disponibilidad comercial de agentes y sistemas de control biológico contra fitopatógenos. Esta necesidad se ha puesto todavía más de manifiesto en la pasada campaña, debido a una mayor incidencia de fitopatógenos, consecuencia de la elevada pluviometría durante el invierno y la primavera.

Según se desprende de los datos de la Junta de Andalucía (2010), la campaña pasada, en cultivos hortícolas en invernaderos de Almería ha presentado, en líneas generales, una gran incidencia de hongos fitopatógenos.

Incidencia de plagas y enfermedades

Tomate

En tomate, la presencia de mosca blanca (Bemisia tabaci) ha sido baja, salvo en determinadas zonas donde ha sido necesaria la realización de tratamientos químicos para su control al inicio del cultivo. Con posterioridad, con su establecimiento, Nesidiocoris tenuis ha podido controlar las poblaciones de la plaga. La incidencia del virus de la cuchara (TYLCV), transmitido por mosca blanca, ha sido de media a baja.

A su vez, los daños por el trips de las flores (Frankliniella occidentalis) se han presentado bajos, pero con necesidad de realizar tratamientos químicos con cierta frecuencia en tomates de primera plantación; sin embargo, en los de segunda, las poblaciones de la plaga se han mantenido sin casi necesidad de realizar aplicaciones fitosanitarias. En ambos casos, la incidencia del virus del bronceado (TSWV) ha sido baja o muy baja.

Respecto al minador del tomate (Tuta absoluta), en cultivos en invernaderos ha pasado de una gran incidencia en la campaña 2008-09, a una situación relativamente menos complicada en la campaña 2009-10. La incidencia de la plaga ha sido menor y se ha realizado un mejor control con enemigos naturales, como Trichogramma achaea y N. tenuis, o con la aplicación de productos insecticidas específicos, aunque ha habido invernaderos y zonas donde ha sido necesario arrancar el cultivo por los ataques. Con la salvedad antes apuntada, los daños en hojas han sido bajos, salvo al final del cultivo, como es lógico, pero los daños en frutos, casi siempre, y especialmente si se ha realizado un buen manejo de la plaga, han sido muy bajos. Esta plaga, como exótica introducida, ya ha sufrido los efectos de su adaptación a una nueva área geográfica, como ya se había pronosticado (Cabello, 2009), con bajadas de sus poblaciones por adaptación de los enemigos naturales autóctonos (foto 1) y/o efectos del clima, como ha ocurrido durante el pasado año.

Aparte de T. absoluta, ha habido poca incidencia de otros lepidópteros plaga en este cultivo.

Por el contrario, volviendo a los datos de la Junta de Andalucía (2010), la incidencia de enfermedades en el cultivo de tomate ha sido muy elevada la pasada campaña, especialmente de septiembre a diciembre de 2009, por las particulares condiciones climáticas; así la incidencia y, por tanto, la necesidad de frecuentes tratamientos fungicidas ha sido elevada para oidiosis (Leveillula taurica), mildiu (Phytophtora infestans) y podedrumbre gris (Botrytis cinerea).

Pimiento

En pimiento, otro gran cultivo en invernaderos de la zona por la superficie que ocupa, la mosca blanca ha presentado unas poblaciones bajas, durante todo el ciclo del cultivo, pero se necesitaron tratamientos químicos y liberaciones de Eretmocerus mundus al inicio del ciclo, hasta el establecimiento de Amblyesius swirskii. Posteriormente, el control de la plaga por este enemigo natural ha sido muy bueno.

La incidencia de áfidos o pulgones ha sido bastante más elevada que en las últimas campañas y por primera vez se han encontrado frutos manchados; así se han incrementado bastante las liberaciones de Aphidius colemani y/o tratamientos aficidas.

Las poblaciones del trips de las flores (F. occidentalis) se han mantenido bajas por el buen control de su depredador: Orius laevigatus; no obstante, al final del ciclo, parece que dichas poblaciones de la plaga se han incrementado, así como sus daños en frutos.

Los daños y poblaciones de otras plagas, como araña blanca (Polyphagotarsonemus latus) han sido relativamente importantes al inicio del ciclo con necesidad de aplicaciones acaricidas o rosquilla verde (Spodoptera exigua) que lo ha sido más al final del ciclo en determinadas zonas; aunque en otras la plaga ha estado presente durante todo el ciclo.

Igual a lo indicado para tomate, en pimiento, los daños por hongos han sido importantes, siendo necesarias aplicaciones fungicidas frecuentes en el caso de oidiopsis (L. taurica), debido a una muy alta incidencia por condiciones climáticas favorables al desarrollo del hongo y posteriormente, por existir bastante cantidad de propágulos, lo que obligó a un número de tratamientos fungicidas muy elevado, en casi todo el ciclo del cultivo. A su vez, la podredumbre gris (Botrytis cinerea) ha estado presente en algunas zonas (como El Ejido), al final del ciclo.

Sandía y melón

Los cultivos de sandía y melón han presentado una problemática fitosanitaria similar en la pasada campaña. Así, la mosca blanca tuvo bajas poblaciones, pero fue necesaria la realización de liberaciones del ácaro A. swirskii y aplicaciones insecticidas, de forma relativamente frecuente.

Para estos cultivos, como se indicó anteriormente para tomate y pimiento, la mayor incidencia de áfidos o pulgones han hecho necesarias liberaciones de A. colemani o tratamientos aficidas.

Igualmente, la incidencia del mildiu (Pseudoperonospora cubensis) y del oídio de las cucurbitáceas (Sphaerotheca fuliginea) ha sido relativamente importante, según la zona, pero mayor en melón que en sandía.

Pepino y calabacín

En los cultivos de pepino y calabacín fueron necesarias liberaciones de enemigos naturales (E. mundus y A. swirskii), así como tratamientos insecticidas, tanto al principio de los ciclos, como durante los mismos, para el mantenimiento de las poblaciones de mosca blanca. Las mismas fueron algo más elevadas en calabacín que en pepino.

Por otra parte, la incidencia de trips y áfidos ha sido relativamente importante en pepino.

En relación a las enfermedades fúngicas, el oídio (S. fuliginea) ha tenido incidencias de medias a altas, con necesidad de aplicaciones fungicidas relativamente frecuentes, en ambos cultivos; pero el mildiu (P. cubensis), por el contrario, se ha presentado con mayor frecuencia en calabacín.

Berenjena

Finalmente en este apartado, dentro de los cultivos en invernaderos más importantes, debemos hacer mención al de berenjena. En el mismo, las poblaciones de mosca blanca (B. tabaci) se han mantenido bien controladas, sin llegar a manchar los frutos, por la acción de enemigos naturales (N. tenuis y A. swirskii, que se instalan muy bien en el cultivo). Se debe señalar que el éxito del control biológico en este cultivo ha sido mayor que en pimiento en invernaderos con buenas instalaciones y cerramientos.

A su vez la incidencia del trips ha sido de media a baja, prácticamente sin necesidad de aplicaciones insecticidas y ha habido, en algunas zonas, presencia de focos de áfidos.

En el caso de las enfermedades fúngicas en este cultivo en la pasada campaña, a diferencia de los anteriormente mencionados, parece que no se presentaron de forma acusada.

Situación actual del control biológico en cultivos hortícolas en invernaderos

Podemos considerar que la utilización de la lucha biológica en cultivos hortícolas en invernaderos es una realidad, hoy día, totalmente consolidada y de la que no existe vuelta atrás. Ha habido una importante adaptación, por parte de agricultores y técnicos a estos nuevos métodos de control, que son más exigentes en cuanto a conocimientos prácticos en campo y requieren una mayor dedicación en las parcelas de cultivo.

La importancia de la utilización de enemigos naturales en control de plagas en el sector puede ser evaluada de dos maneras. Una de ellas, que ya ha sido expuesta de forma reiterada, pero que conviene volver a recordar, es la importancia de la superficie en la que se aplica (Aparicio, 2009), como se recoge en figura 1.

Otra forma de evaluar dicha importancia, que además es una herramienta fundamental en las posibilidades de la aplicación de los programas de control biológico, es ver la importancia del sector de empresas productoras de organismos de control biológico (OCBs) o biofábricas, ya que sólo para la provincia de Almería, el montante bruto de negocio de dichas empresas ha llegado a ser de 50 millones de euros al año; similar al del mercado de productos fitosanitarios, para el mismo ámbito de actuación. El número de empresas y los OCBs comercializados se reflejan en la figura 2.

Aunque la situación actual de la utilización de la lucha biológica, como se indica en los párrafos anteriores, es buena y consolidada, hay un elemento importante, o mejor dicho una traba importante en toda la producción integrada en cultivos hortícolas en invernaderos, que es el desarrollo y puesta a punto comercialmente de sistemas de control no químico de fitopatógenos, especialmente contra enfermedades fúngicas. Aunque hay un buen desarrollo teórico sobre el tema y algunas aplicaciones prácticas (Cook y Baker, 1983; Heydari y Pessarakli, 2010), parece que es necesario avanzar bastante más en el tema, para al menos poder alcanzar el mismo nivel de soluciones encontradas en el control biológico de artrópodos plaga.

Otro aspecto que requiere un mayor desarrollo es el control de lepidópteros plaga, en especial de Spodoptera spp., ya que en la actualidad, a pesar de disponer de herramientas como el Bacillus thuringiensis y el virus de la poliedrosis (SeNPV), se están utilizando en la práctica muchos fitosanitarios para su control que pueden interferir con el control biológico de otras plagas.

Perspectivas y extensión de la lucha biológica

A pesar de lo anteriormente señalado sobre la extensión de la aplicación actual de la lucha biológica contra artrópodos plaga, existen todavía algunas lagunas que salvar y otros aspectos que abordar; sin olvidar la necesidad de evolución constante de la forma de aplicación de estos OCBs, como se ha ido observando en las últimas campañas, de manera que no se trata de un sistema cerrado, sino que es totalmente dinámico, que ha ido cambiando, adaptándose y mejorándose a lo largo de dichas campañas.

Tomate

Así, en el cultivo de tomate, a falta de un depredador mejor adaptado al cultivo, se va comprobando que N. tenuis se consolida como un buen agente de control de plagas, más específicamente de mosca blanca, gracias a la realización de liberaciones, utilización de plantas reservorio, introducción desde semillero, e inclusive por su entrada de forma natural en el invernadero. Sus inconvenientes son bien conocidos, por una parte, el periodo relativamente largo para su colonización efectiva y establecimiento en el cultivo (dificultad que tratan de salvar los nuevos sistemas de aplicación mencionados) y, por otra, la necesidad de no permitir poblaciones muy elevadas a fin de minimizar los daños sobre las plantas.

También en este cultivo se están presentado problemas, cada vez mayores, debidos a vasates (Aculops lycopersici) (foto 2) del que no se dispone de enemigos naturales comercialmente, o también presenta problemas Tetranychus evansi (foto 3) para el cual los enemigos naturales actualmente disponibles son poco efectivos, unido al problema de su utilización en tomate.

Pimiento

En cultivo de pimiento en invernadero, para el cual se dispone de todos los enemigos naturales y se aplican casi en el 100% de su superficie se puede observar, de los datos de la Junta de Andalucía (2010), una evolución en el sistema, que debe ser corregida ya que se está pasando de un excelente control por OCBs a empezar a aparecer ciertos problemas.

Así en la pasada campaña, al final del ciclo del cultivo, las poblaciones de mosca blanca y de trips se han visto aumentadas con daños en frutos. Ello puede ser debido, y las gráficas de la Junta de Andalucía antes mencionadas así parecen indicarlo de forma muy clara, a la alta competencia inter-gremial entre los depredadores A. swirskii y O. laevigatus, en menor presencia de sus presas respectivas en la última campaña, lo que hace que sus poblaciones, en dicho momento (final del ciclo) no sean suficientemente altas para lograr el control de las dos plagas. En el primer depredador la causa es la mortalidad originada por Orius, y en el segundo por falta de alimento (Amblyseius), que creemos que han permitido estos repuntes de la plaga en dicho momento del ciclo. A esto muy posiblemente se ha unido el elevado número de tratamientos fungicidas rea­­lizados en la pasada campaña, así como otros factores como las bajas temperaturas, falta de alimento alternativo (menos flores), etc.

Berenjena

A su vez, en berenjena parece que sucede igual que para melón y sandía, aunque sea este cultivo de ciclo largo; ello pudiera ser debido al efecto de los tricomas de las hojas que provoca una instalación más tardía y no alcanzar más del 60% de presencia en plantas (según los datos de la Junta de Andalucía, 2010). En el caso de berenjena se debe considerar, en función de los datos, que N. tenuis es una herramienta muy buena para el control de mosca blanca. Por el contrario, A. swirskii presenta una muy buena instalación en otro cultivo de ciclo corto (pepino), pero poblaciones tampoco muy altas.

El tema de la mayor incidencia de áfidos o pulgones, así como su control biológico es otro aspecto importante, pero que es tratado en otro artículo de este número de la revista.

Otras cuestiones

Hay que poner de manifiesto los efectos altamente beneficiosos de la reducción drástica de los tratamientos fitosanitarios no compatibles con fauna auxiliar en la zona, como ha sido la reducción de las incidencia de las primeras entradas de plagas en los invernaderos (mosca blanca, trips, etc.), seguramente debido a la mayor abundancia de enemigos naturales en las zonas que actúan como reservorios de estas plagas; a la mayor entrada de forma natural de los enemigos naturales en los invernaderos; así como de un caso de especie plaga de la que ya poco se habla, el submarino (Liriomyza spp). Evidentemente, esta especie, que ya contaba con buenos enemigos naturales en la zona (especialmente Neochrysocharis formosa) cuando se realizaban más aplicaciones de fitosanitarios de síntesis, habrá podido incrementar mucho más sus poblaciones, dentro y fuera de los invernaderos, de forma que el submarino se está convirtiendo en una plaga secundaria.

En el sentido de lo indicado en el párrafo anterior, se ha iniciado una línea de investigación por el Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal (Blom van der, 2010. Com. pers.) para el estudio de los setos y otras plantas que en los exteriores de los invernaderos pudieran actuar como reservorios de enemigos naturales. Sus efectos pueden ser muy beneficiosos cuando el sistema pueda estar totalmente desarrollado.

Finalmente, en este apartado, hay que mencionar otros dos efectos colaterales de la extensión de la lucha biológica en nuestros invernaderos. Por una parte, es de señalar y destacar el gran esfuerzo que en la actualidad llevan a cabo las empresas que sacan al mercado productos fitosanitarios basándose en estudios que realizan sobre sus efectos sobre OCBs empleados. Esto es una herramienta fundamental en la extensión de los métodos de lucha biológica y/o integrada; especialmente en el caso de fungicidas químicos, así como en el control de plagas de artrópodos para los que no se dispone de OCBs. Ello también ha sido una excelente contribución para la extensión y éxito de los actuales sistemas fitosanitarios en invernaderos de Almería. Sin embargo, hay que indicar que en la presente campaña ha habido una mayor utilización de fitosanitarios compatibles respecto a la anterior, debido probablemente a los problemas causados por hongos. No obstante, que estos productos sean "compatibles", como se desmuestra en los bioensayos correspondientes, mediante una o dos aplicaciones, no significa que sean totalmente inócuos, de forma que cuando se realizan, como en esta campaña, muchos tratamientos con dichas materias se presentan problemas acumulativos con los OCBs, sobre todo en el cultivo de pimiento.

Por otra parte, a diferencia de lo anterior, hay una laguna importante en relación a las empresas productoras de semillas. Como es claramente conocido y anteriormente se ha mencionado, el comportamiento y eficacia de los diferentes OCBs depende del cultivo y esto puede ser una barrera difícil de franquear. Sin embargo, hay otro aspecto poco conocido y menos divulgado: los diferentes comportamientos y sus eficacias respectivas de los OCBs según la variedad cultivada. Ello se ha demostrado recientemente para el caso de las variedades de tomate (Cabello et al., 2010). Por ello, sería necesario y exigible, a dichas empresas productoras de semillas, que consideraran también los posibles efectos sobre OCBs de las nuevas variedades que vayan sacando al mercado; en parte de esta cuestión depende también la rentabilidad de las mismas, dada la actual situación del sector.

Ahora sí se puede finalizar este artículo haciendo una especial mención al denominado "milagro verde almeriense", debido al interés de las Administraciones autonómica y central, conjuntamente con las empresas productoras de OCBs, de extender el sistema de la utilización de la lucha biológica a otros cultivos y áreas geográficas de nuestra comunidad autónoma, como el fresón y el olivar, sólo por citar dos ejemplos muy importantes.

Tomás Cabello y Enric Vila. Grupo de Investigación Protección Vegetal de Cultivos en Invernaderos. Centro de Investigación en Biotecnología Agroalimentaria. Universidad de Almería.

Agradecimientos

Los autores quieren expresar su agradecimiento a Ana Belén Arévalo (Agrobío S.L.) por sus valiosas aportaciones y correcciones al presente trabajo.

Bibliografía

Aparicio, V., 2009. Control biológico de plagas de cultivos hortícolas protegidos en el marco de la producción integrada. Vida Rural, 299: 40-44.

Cabello, T., 2009. Cultivos hortícolas bajo abrigo: control biológico de Tuta absoluta en tomate.11 Symposium Nacional de Sanidad Vegetal. Junta de Andalucía. Sevilla: 199 - 217.

Cabello, T.; Guerra, J.M.; Gallego, J.R.; Fernández, F.J., Parra, A.; Vila, E., 2010. Tomato varieties effects on the efficiency of natural enemies against South American Tomato Pinworm, Tuta absoluta. IX European Congress of Entomology. Budapest.

Cook, R.J.; Baker, K.F., 1983. The nature and practice of biological control of plant pathogens. American Phytopathological Society. St. Paul.

Heydari, A.; Pessarakli, M., 2010. A review on biological control of fungal plant pathogens using microbial antagonist. Journal of Biological Sciences, 10: 273-290.

Junta de Andalucía, 2010. Red de Alerta e información fitosanitaria. Dir. Gral. de la Producción Agrícola y Ganadera. Consejería de Agricultura y Pesca. [http://dgpa.besana.es] (04/07/2010).

lunes, 11 de octubre de 2010

Utilización de aguas residuales tratadas en cultivos hidropónicos de pimentón, Capsicum annum L.

Resumen 

Con la finalidad de evaluar la factibilidad de reutilización de aguas residuales tratadas en cultivos hidropónicos de pimentón (Capsicum annum L.), se dispuso un ensayo utilizando varias composiciones; Tratamiento 1: Agua Potable-Solución nutritiva (AP), Tratamiento 2: Agua Residual B2-Solución Nutritiva (B2), y Tratamiento 3: Agua Residual B3-Solución Nutritiva (B3). Los tratamientos fueron colocados en envases de plástico en un sistema de raíz flotante. Se obtuvieron porcentajes de germinación de 84, 94 y 90% respectivamente. Las plantas de los sistemas AP y B3 culminaron la etapa de fructificación con características fisicoquímicas y de producción similares; mientras que las plantas del tratamiento B2 presentaron menor desarrollo y los frutos fueron de menor calidad. En general, el cultivo hidropónico de pimentón con aguas residuales tratadas presentó características similares al cultivado con agua potable. Las plantas absorbieron los nutrientes necesarios para su crecimiento y disminuyó en más de un 60% la concentración de contaminantes en las aguas residuales, mejorando su calidad.

Palabras clave: hidroponía, aguas residuales, pimentón, solución nutritiva.
 
Using treated wastewater in hydroponic cultivation of pepper, Capsicum annum L.
Abstract
To evaluate the feasibility of reusing treated wastewater in hydroponic cultivation of sweet pepper (Capsicum annum L.), a test was arranged using the following compositions; Treatment 1: Water-nutrient solution (AP), Treatment 2: Water residual nutrient solution-B2 (B2) and Treatment 3: Wastewater nutrient solution-B3 (B3). The treatments were placed in plastic containers in a floating root system. Germination percentages were 84, 94 and 90% respectively. The plant systems B3 and AP resulted, in the fruiting stage and physicochemical characteristics, similar production, while plant B2 Treatment had lower development and the fruits were of lower quality. Overall, the hydroponic cultivation of sweet pepper with treated wastewater introduced similar characteristic cultivated with drinking water. Plants absorb nutrients for their growth and decreased by more than 60% concentration of pollutants in wastewater, improving its quality.
Key words: hydroponic, wastewater, sweet pepper, nutrient solution.

Introducción

Las aguas residuales constituyen una fuente de contaminación ambiental, pues por lo general son vertidas a ríos, lagos y mares sin ningún tipo de tratamiento. Con el fin de mejorar la calidad de estas aguas se cuenta con plantas de tratamientos para remover los agentes contaminantes y mejorar la calidad del efluente. La disposición de este efluente se hace generalmente a fuentes receptoras y descarga sobre el suelo (1).

Ha surgido un gran interés por la reutilización agrícola de estas aguas; tanto para el riego localizado como para cultivos hidropónicos, empleando los mismos criterios que para aguas superficiales o subterráneas. La reutilización de las aguas residuales en cultivos hidropónicos suple parte de las sales inorgánicas que integran las soluciones nutritivas empleadas (2).

Dada la importancia del abastecimiento de alimentos a la población mundial, se han buscado alternativas agrícolas para incrementar la producción y calidad de los alimentos y satisfacer dicha demanda. La hidroponía permite obtener mayores rendimientos de los cultivos (principalmente hortalizas), mejorar la calidad de los frutos, ahorrar agua y fertilizantes (3).

Desde el año 1991, la Oficina Regional de FAO para América Latina y el Caribe (FAO/RLC), ha tenido una activa labor en el desarrollo y difusión sobre los usos de la Hidroponía Simplificada, como parte de una estrategia de seguridad alimentaria, para poblaciones de escasos recursos, en áreas peri-urbanas y rurales (4).

En esta investigación se utilizaron las aguas residuales tratadas, provenientes de las lagunas de estabilización del Centro de Investigación del Agua (CIA). El cultivo utilizado fue seleccionado por ser un alimento de consumo masivo, resistente a altas temperaturas características de la región occidental de Venezuela.
 
Materiales y métodos
El ensayo se realizó en el Centro de Investigación del Agua, adscrito a la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Zulia, donde se encuentran las lagunas de estabilización. El agua residual usada, fue tratada en la serie B del sistema de lagunas, pasando por una laguna facultativa (B1) y por dos de maduración (B2 y B3).

Preparación de la solución nutritiva madre
La solución nutritiva utilizada para el desarrollo del sistema hidropónico fue la propuesta por Hoagland y Arnon (solución 2 reformulada en 1950) (5). Se escogió esta fórmula por ser la más utilizada en sistemas hidropónicos en el mundo, debido a la facilidad de preparación y contenido adecuado de nutrientes para una gran variedad de cultivos; su composición presenta concentraciones de 210 ppm de Nitrógeno, 31 ppm de Fósforo, 234 ppm de Potasio, 34 ppm de Magnesio, 160 ppm de Calcio; y contenidos variables de micronutrientes como Azufre, Hierro, Manganeso, Cobre y Zinc, entre otros (5).

Las soluciones madre se prepararon en un litro con una concentración 1 molar, manteniéndose almacenadas en botellas color ámbar y en un lugar fresco para evitar daños causados por la luz. Para la preparación de la solución nutritiva, por cada litro de solución, se agregó: 1 mL de fosfato monoamónico (NH4H2PO4), 6 mL de nitrato de potasio (KNO3), 4 mL de nitrato de calcio (Ca[NO3]2) y 2 mL de sulfato de magnesio (MgSO4), 1 mL de solución de microelementos y 1 mL de quelato de hierro. El pH se ajustó a un valor entre 6,5 y 7; utilizando ácido sulfúrico (H2SO4) o hidróxido de sodio (NaOH) según el caso.

Descripción de la técnica hidropónica
Luego de preparar la solución nutritiva, se seleccionaron semillas certificadas de pimentón con un porcentaje de germinación de 80% y de pureza de 98%. En cápsulas de petri se colocaron 50 semillas de pimentón (por duplicado), seleccionando los mejores brotes a la tercera semana, colocando las plántulas en envases de 100 mL para luego ser transplantadas al sistema hidropónico definitivo.

Se aplicaron tres tratamientos, el tratamiento 1 fue denominado control, utilizando agua potable y agregando solución nutritiva (AP), en los tratamientos 2 y 3 se utilizó el agua residual de la salida de la laguna de maduración B2 y B3 respectivamente, agregando a cada una los requerimientos necesarios de la solución nutritiva, hasta igualar la concentración de nutrientes a las concentraciones referidas en la solución nutritiva de Hoagland y Arnon (Tratamientos B2 y B3).

Sistema de cultivo hidropónico
Se instalaron nueve unidades experimentales, constituidas por envases plásticos (con capacidad de 4 litros cada uno) recubiertos con bolsas plásticas negras y luego blancas, a los cuales se les adicionó las soluciones nutritivas. Las plantas seleccionadas estuvieron sostenidas con goma espuma, con las raíces sumergidas. Se instalaron tres plantas para cada tratamiento, (una planta por envase) colocándoles aireación para oxigenar las raíces. El cultivo tuvo una duración de 140 días.

Toma y análisis de las muestras
Se tomaron muestras de agua potable y de agua residual tratada de cada laguna de maduración para realizarle análisis de pH, conductividad eléctrica, fósforo total, nitrógeno amoniacal y total khjeldal, nitritos, nitratos, demanda bioquímica de oxígeno (DBO), demanda química de oxígeno (DQO), oxígeno disuelto (OD) y cloruros, mediante los métodos descritos en el Standard Methods (6). Estas aguas se usaron como parte de la solución nutritiva en la cual crecieron las plantas de pimentón. La solución nutritiva se renovó cada 2 semanas y se le realizaron los análisis para verificar en que condiciones quedaba el agua después de su reutilización en el cultivo hidropónico.
Análisis estadístico
El análisis estadístico fue realizado mediante el paquete estadístico SAS (Statistical Analysis System) (7) realizando un procedimiento de modelos lineales generales (G.L.M) y aplicando la prueba de Tukey, con un nivel de confianza de 95%.
Resultados y discusión
Caracterización del agua empleada en el cultivo hidropónico
En la Tabla 1 se observan las características fisicoquímicas determinadas al agua potable y aguas de las lagunas de estabilización B2 y B3.

Tabla 1. Valores promedio de la caracterización del agua empleada en el cultivo.
Agua
T
(°C)
pH
CE mS/cm
Cloruro
Fósforo
NT
N-NH4
NO2
NO3
OD
DQO
DBO
AP
26,14
6,93
0,21
16,47
0,54
3,43
3,07
0,00
0,18
7,30
24,23
0,00
B2
26,92
7,88
0,52
55,35
6,80
17,58
12,32
0,03
0,25
2,64
354,88
71,80
B3
26,94
7,81
0,49
54,19
6,36
17,76
10,12
0,11
0,09
2,50
297,25
33,60


En forma general, el agua residual tratada presentó características aceptables para ser usada como sustituto del agua potable en el cultivo hidropónico de pimentón, al presentar los parámetros de nitrógeno, fosfatos, DBO, DQO, cloruros, conductividad eléctrica y metales pesados con valores inferiores a los establecidos por la normativa ambiental vigente (8). Las concentraciones de fósforo y nitrógeno presentes en estas aguas, no aportan el nivel requerido por la formulación de Hoagland y Arnon; sin embargo, su presencia generó una economía en el uso de estos elementos. El control del pH por debajo de la neutralidad impidió el incremento de las formas tóxicas de nitrógeno (amoníaco) favoreciendo la permanencia de las formas de nitratos y amonio. Las concentraciones de cloruro fueron mayores para el agua residual tratada (54,5 mg/L) que en el agua potable (16,47 mg/L); sin embargo, las primeras no sobrepasaron los niveles recomendables para ser usadas en cultivos, según lo reportado por Ramos (2), por ser inferiores a 140 mg/L. Las características fisicoquímicas de las aguas del sistema de lagunas del CIA concuerdan con las obtenidas por Yabroudi y col. (9); los valores obtenidos por ambas investigaciones se encuentran dentro de los límites establecidos por la normativa ambiental vigente (8).

Germinación

Como se muestra en la Tabla 2, el porcentaje de germinación a la tercera semana en el agua residual tratada fue de 92%, mientras que en el agua potable fue de 84%; esto se debió a que el agua residual tratada contenía mayor cantidad de nutrientes que fueron utilizados por las plántulas. A la tercera semana se pudo observar mayor altura en las plantas que fueron regadas con aguas de las lagunas B2 y B3, que las regadas con agua potable; lo cual es atribuible a la presencia de nutrientes en las aguas servidas tratadas. Morillo y Col. (2009) (10), trabajando con Cucumis sativus, obtuvieron mayor porcentaje de germinación con agua potable que con agua residual tratada debido a que las plántulas de pepino son más susceptibles a las concentraciones de sales presentes en el agua residual que las de pimentón (11).

Tabla 2. Rendimiento y altura de las plantas en los sistemas de tratamiento.
Sistema
% Germinación
*Altura (cm)
Ap
84%
2-3 cm
B2
94%
3,5-4 cm
B3
90%
3,5-4 cm
* Altura a la tercera semana de edad. Ap = Agua potable. B2 = Laguna B2. B3 = Laguna B3.
 

Caracterización del agua proveniente del cultivo hidropónico

De acuerdo con las aseveraciones de Bravo en 1995 (5), Furlani en 2003 (11) y lo reportado por Rodríguez en 1989 (12), los valores de temperatura (25 a 28°C), pH (5,5 a 7) y conductividad eléctrica (2,5 a 4 mS/cm) garantizan el buen desarrollo de los cultivos. En esta investigación los valores de esos parámetros se encontraron dentro de dichos rangos. Para el caso del pH, los valores concuerdan con los reportados por Capulín y Núñez (13) para aguas residuales provenientes de producción bovina en el desarrollo de soluciones nutritivas a ser utilizadas en hidroponía. Es importante destacar que el pH se controló para mantener disponible los elementos nutritivos en la solución, el cual estuvo entre 5,5 y 7 (5, 14).

Durante el cultivo de pimentón, la conductividad eléctrica (0,21 a 0,49 mS/cm) se encontró en el rango requerido para un adecuado crecimiento del cultivo, el cual tolera una conductividad eléctrica de 2,5 a 4,0 mS/cm; así mismo, estos valores facilitaron la absorción de agua y nutrientes, según lo reportado por Furlani (11) y Lara (15) en tomate, que al pertenecer como el pimentón a la familia Solanaceae, presentan comportamientos similares.

El análisis estadístico determinó que no existió diferencia significativa del agua con respecto al tiempo para las variables temperatura y conductividad eléctrica, en los diferentes tratamientos, demostrando iguales condiciones a lo largo de la experimentación; mientras que el pH se observó influenciado por la calidad del agua empleada, existiendo diferencias significativas P < 0,05. El análisis realizado mediante la prueba de comparación de medias muestra un resultado similar, existiendo diferencias significativas sólo en cuanto a pH. La temperatura y la conductividad eléctrica presentaron valores que permiten la utilización de la aguas de B2 y B3 para cultivos hidropónicos; mientras que el pH debe ser controlado para lograr un buen desarrollo de los cultivos hidropónicos, en concordancia con lo estipulado por Bravo (5) y Furlani (11).

En la figura 1 se presenta el promedio de las concentraciones de cloruro determinado durante el ensayo en el agua proveniente del cultivo luego de 15 días, estas concentraciones encontradas en el agua residual tratada (B2 y B3) fueron mayores que las del agua potable (AP), debido a que el agua de las lagunas de estabilización, con la cual se preparó la solución nutritiva, contenía concentraciones entre 40 y 70 mg/L. Al realizar el análisis estadístico se encontró diferencia significativa entre los diversos tratamientos, demostrando que el agua residual tratada contenía mayor concentración de cloruros que el agua potable; sin embargo, como lo reporta Ramos (2), estas concentraciones no ocasionaron problemas de toxicidad en el cultivo (2, 16). Al realizar la prueba de comparación de medias se muestra un análisis similar encontrando sólo diferencias significativas en el agua potable en los diferentes muestreos con respecto al agua de las lagunas (B2 y B3) en el transcurso del tiempo.

Las concentraciones de fósforo (figura 2) mostraron un comportamiento similar para todos los tratamientos. En el análisis estadístico, las pruebas de Tukey no mostraron diferencias significativas en lo referente a este elemento para las aguas de recambio; esto indica que el fósforo presente en el agua fue igualmente utilizado independientemente del origen del mismo. Durante la aplicación de los tres tipos de agua a los cultivos, el tratamiento B2 presento valores ligeramente superiores a los tratamientos AP y B3; sin embargo, a los 60 días del ensayo el agua del tratamiento B2 evidenció un incremento notorio en la concentración de fósforo, el cual no se reflejó en el desarrollo de las plantas ni de frutos del cultivo de pimentón (16).


Las formas nitrogenadas presentan un comportamiento particular en el agua de recambio, existiendo variaciones a lo largo del ensayo, y evidenciándose que no todas los tratamientos se comportaron de manera similar, se observó que en aquellos tratamientos donde existió un mayor crecimiento de las plantas, las concentraciones de nitrógeno tendían a ser menores, por la utilización de este elemento en los procesos de crecimiento. Estando todos los tratamientos a las mismas concentraciones iniciales, unas plantas absorbieron más nitrógeno que otras, alcanzando las primeras una mayor altura. Las plantas redujeron las concentraciones de NO3 y NH4+ presentes en las aguas residuales. En la figura 3 se muestra el comportamiento del nitrógeno total y amoniacal, observándose las concentraciones más altas a los 30 días; sin embargo, estas concentraciones fueron disminuyendo a medida que la planta aumentaba su crecimiento. Muchas especies de plantas crecen mejor cuando son suplementadas con nitrógeno como nitrato que como amonio (1, 17, 18).
El análisis estadístico reflejó que existió diferencia significativa entre los tratamientos usando el agua residual tratada. La prueba de comparación de medias mostró un resultado similar, encontrando que existieron diferencias entre los tres tratamientos. Este resultado permite inferir que estas formas de nitrógeno favorecen el desarrollo de cultivos de pimentón.

En la figura 4 se muestra las concentraciones de nitritos y nitratos presentes en los diferentes tratamientos del cultivo de pimentón con respecto al tiempo, donde el aumento de las concentraciones de nitrito reflejan las transformaciones de nitrógeno asociado a los procesos de las bacterias, en presencia de oxígeno para oxidar el amonio, y que la disminución de esta concentración evidencia la subsiguiente oxidación del nitrito a nitrato. La molécula de nitrito es químicamente inestable y tiende a convertirse rápidamente en nitrato en presencia de oxígeno (18, 19), lo cual se vio facilitado en esta investigación por la aireación suministrada a los tratamientos.
El análisis estadístico reflejó diferencia significativa en las concentraciones de nitrito, indicando que existió gran variabilidad en los diversos tratamientos con respecto al tiempo. La prueba de comparación de medias reflejó un resultado similar para ambas formas nitrogenadas.

En la figura 5, se observa el comportamiento del oxígeno disuelto de la solución nutritiva en el cultivo, existiendo mayor concentración en el tratamiento con agua potable que en los tratamientos B2 y B3. El agua potable sin nutrientes contiene alrededor de 9-10 ppm de oxígeno disuelto a 20°C, mientras que el agua residual tratada contiene alrededor de 2-2,5 ppm. En los tratamientos AP y B3 se observaron concentraciones similares a los valores de oxígeno disuelto obtenidos en el agua potable sin nutrientes; lo cual califica las aguas servidas tratadas para su aplicación en hidroponía o riego superficial.
En el análisis estadístico se encontró que las concentraciones de OD en el cultivo, presentaron diferencia significativa, indicando que existía variabilidad en los tipos de agua en el sistema hidropónico, con respecto al tiempo entre los tratamientos AP y B3 con respecto a B2. La prueba de comparación de medias indicó resultado similar.

En la figura 5 se muestra el comportamiento de las concentraciones encontradas durante el cultivo en cuanto a la demanda química de oxígeno y demanda bioquímica de oxígeno, observándose que en ambos tratamientos la DBO disminuyó a los 60 días de cultivo indicando una reducción notable de la materia orgánica en el agua de recambio; concentraciones similares se observaron en los tratamientos B2 y B3 mientras que el tratamiento AP presentó concentraciones bajas con respecto a los otros dos tratamientos. El agua residual tratada en la cual crecieron las plantas, contenía gran cantidad de materia orgánica (DQO de B2: 354,88 mg/L y DQO de B3: 297,35 mg/L). En los cultivos hidropónicos disminuyó la materia orgánica en un 50% aproximadamente gracias a la actividad metabólica de los microorganismos, los cuales, estimulados por la aireación, utilizaron la materia orgánica como sustrato; este proceso convierte la hidroponía en un sistema de pulimento para las aguas servidas tratadas (18-19).

Al comparar las concentraciones de DQO y DBO del agua residual tratada de las lagunas de estabilización (tabla 1), se nota una diferencia en comparación con los valores reflejados en las aguas de recambio. En cuanto a las concentraciones de DQO los valores se redujeron en 48 y 53% para B2 y B3 respectivamente, mientras que para DBO la reducción fue de 88,28 y 66,72%; convirtiendo esta agua en un recurso utilizable para el riego de cultivos.

En el análisis estadístico se encontró que las concentraciones de DQO y DBO en los cultivos, presentaron diferencias significativas, indicando que existió variabilidad para estos parámetros en el agua del sistema hidropónico, con respecto al tiempo.

Variables de desarrollo de las plantas de pimentón y valor nutricional del pimentón

Las plantas de los tratamientos AP y B3 demostraron similitud en cuanto a las variables de desarrollo. En ambos sistemas de tratamiento las plantas se encontraron saludables y en buen estado. Las plantas que crecieron en el agua proveniente de la laguna B2 presentaron variables de desarrollo con valores inferiores; debido a que el agua del tratamiento B2 contenía mayor cantidad de materia orgánica, observándose disminución en cuanto al tamaño y peso. Díaz y col. (20) reportaron alturas promedio de plantas de pimentón cultivadas en suelo de 22,98 a 48,70 cm, estos resultados son similares a los obtenidos en esta investigación para los tratamiento AP y B3.

En la tabla 3, se muestran concentraciones de nitrógeno total y fósforo total presentes en las plantas y frutos de pimentón. En el caso de los dos tratamientos con producción de fruto (AP y B3) estas concentraciones fueron similares, evidenciándose que las plantas absorbieron igual en los dos tratamientos. Similares resultados son reportados por Morillo y col. (10), en plantas y frutos de un cultivo hidropónico de pepino empleando agua residual tratada de las lagunas de estabilización del centro de investigación.

Tabla 3. Promedio de las variables de desarrollo de las plantas de pimentón.
Sistema
Peso
fresco (g)
Peso
seco (g)
% Humedad
Altura
final (cm)
NT (mg/kg) (Planta)
PT (mg/kg) (Planta)
NT (mg/kg) (Fruto)
PT (mg/kg) (Fruto)
Ap
21,95±1,87
2,19±0,13
93,24±1,42
23,5±2,30
37972±1594
10500±515
40825
17640
B2
10,32±0,33
1,46±0,50
85,83±4,92
14,50±0,5
55108±5806
11146±2166
-
-
B3
14,28±0,28
2,12±0,02
92,08±0,16
18,25±2,30
47245±993
9024±1682
30718
21552
NT = Nitrógeno Total. PT = Fósforo Total.
Conclusiones

Las aguas residuales tratadas de las lagunas de estabilización del Centro de Investigación del Agua (CIA) pueden sustituir el agua potable en cultivos hidropónicos, por presentar características fisicoquímicas adecuadas para el desarrollo de estas plantas.

Las concentraciones de cloruros, fósforo y diferentes formas de nitrógeno demostraron que los contenidos en las aguas residuales tratadas son aprovechados por las plantas de pimentón en cultivos hidropónicos.
Los niveles de DBO y DQO en las aguas de recambio demuestran que los cultivos hidropónicos pueden ser utilizados como tratamientos de pulimento de aguas residuales tratadas.

Las plantas cultivadas con agua potable y agua residual tratada de la laguna de maduración B3, presentaron características similares en cuanto a contenido de nitrógeno y fósforo, indicando que las aguas residuales tratadas pueden ser utilizadas para el desarrollo de cultivos hidropónicos de pimentón.

Referencias bibliográficas
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6. GREENBERG A., CRESCERI L., EATON A. Standard methods for the examination of water and wastewater. 18 Ed. APHA; AWWA, WE. Washington (USA). 1992.
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11. FURLANI P. Nutrición mineral de las plantas en sistemas hidropónicos. Boletín informativo Nº 21. Red Hidroponía. Centro de Investigación de Hidroponía y Nutrición mineral. Departamento de Biología, Universidad Nacional Agraria. La Molina. Lima, Peru. 2003.
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21. JIANG Z., XINYUAN Z. Ecol Eng 11: 101-110. 1998.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El virus PVY en pimiento


        1.Introducción
El PVY se encuentra en todo el mundo. Ya en 1940 se diagnosticó la presencia de este virus en pimiento en Puerto Rico. En el área mediterránea fue descrito por primera vez en 1960. 
El virus Y de la papa (PVY) se encuentra con más frecuencia en las regiones templadas y subtropicales de América  y Europa, también se encuentra distribuido por otras zonas bastante separadas unas de otras. Así por ejemplo se ha diagnosticado PVY sobre pimiento en lugares como Australia, Japón, India e Israel. 
En España el PVY lo encontramos sobre todo en cultivos al aire libre, así como en invernaderos. Hasta la aparición del virus del bronceado en tomate (TSWV), el PVY era el virus más importante en los cultivos de pimiento al aire libre en las zonas de clima mediterráneo y en los valles internos de la mitad sur peninsular.  
El PVY causa pérdidas importantes en pimiento (Capsicum annum) bien solo o en compañía de otros virus como el virus del mosaico del tabaco (TMV), virus del mosaico del tomate (ToMV), virus del mosaico del pepino (CMV), virus del grabado del tabaco (TEV), etc.
El PVY pertenece a la familia Potyviridae. Los miembros de esta familia tienen en común la morfología de los viriones, que forman filamentos flexibles de 12 a 15 nm de diámetro y de 650 a 950 nm de longitud. También se caracterizan por la presencia de inclusiones cilíndricas en forma de rueda de molino (“pinwheels”) en el citoplasma de las células infectadas.
El genoma del PVY está formado por un único ARN (5.4-6.4%) de cadena simple, de polaridad positiva y de alrededor de 10.4 kb. Tiene un contenido en proteínas que oscila entre 93.6-94.6% y 0% de lípidos. Los viriones filamentosos, normalmente flexuosos con una longitud de 684 nm o 730 nm y una anchura de 11nm. 

Se han descrito una gran variedad de cepas y patotipos en este virus. En un principio se describieron tres grupos principales en aislados de papa basados en los síntomas sobre papa y tabaco, aunque existen aislados que no pertenecen a estos grupos: PVY0 (cepas comunes), PVYN (cepas necróticas sobre tabaco), PVYC (cepas que producen punteado estriado)


        3.Síntomas en el cultivo 
El PVY tiene como hospedantes naturales a la mayoría de los miembros de la familia Solanaceae, en los cuales se describirán los síntomas a continuación.
El PVY causa un mosaico con moteado y arrugado de las hojas apicales y un bandeado oscuro de las venas de las hojas totalmente expandidas.

Los síntomas se inician con un clareamiento de las nerviaduras de las hojas apicales, que pueden evolucionar pasando a tonos pardos y necrosándose. En estos casos, a veces, hay necrosis del peciolo con caída de hojas, quedando la planta defoliada, con necrosis apicales e incluso necrosis externas e internas del tallo. Las plantas pueden rebrotar, apareciendo las hojas con mosaicos en manchas de color verde oscuro-verde claro situados encima de las nervaduras (bandeado de venas, vein banding), incluso en forma de ampollas, de modo que los limbos dejan de ser planos. 

También se observa necrosis sobre las flores. Sobre los frutos algunas variedades presentan manchas pardo necróticas irregulares hundidas en el pericarpo y también  manchas necróticas en los pedúnculos. Esta sintomatología aparece en un amplio número de variedades (Cristal, Cuerno de Cabra, Choricero, Largo de Reus, Morro de Vaca, Morrón, y Najerano). Otras variedades entre las que se encuentran Yolo Wonder y Piquillo no presentan esta sintomatología, sino que muestran un mosaico con venas bandeadas, con abullonado del limbo.

Otros síntomas que puede producir el PVY sobre pimiento son: enanismo, mosaico severo, deformación de hojas y frutos, que pueden presentarse arrugados, con manchas cloróticas y manchas necróticas, reducción en tamaño de fruto y aborto floral. De todos modos, la severidad de los síntomas depende de la edad de la planta, siendo más susceptibles las plantas jóvenes e intensificándose los síntomas con el frío.
Malas hierbas como Solanum nigrum L., Solanum dulcamara L., Portulaca oleracea L. y Senecio vulgaris L. no presentan síntomas pero actúan como reservorios naturales en el área mediterránea.


        4.Transmisión del virus 
El PVY puede ser transmitido por al menos 25 especies de áfidos de manera no  persistente. Myzus persicae es el vector más eficaz, aunque no puede transmitir las cepas de papa del tipo PVYc. Otros áfidos son Aphis craccivora, Macrosiphum euphorbiae, Myzus (Nectarosiphon) certus, Myzus (Phorodon) humuli y Rhopalosiphum insertum.

La transmisión del PVY por pulgones depende bastante de la presencia en los extractos de la planta de un componente de ayuda que es una proteína codificada por el virus. El tiempo óptimo de adquisición para que el pulgón sea infectivo es de 15 a 60 segundos. Generalmente los áfidos sólo transmiten la virosis durante una hora después de haberlo adquirido, aunque existen casos de retención de más de 24 horas.

En algunos casos se ha comprobado que M. persicae puede retener al PVY durante más de seis días. Estas mayores persistencias del virus en el vector pueden explicar las rápidas expansiones de la virosis.
La transmisión no persistente del virus por el áfido se caracteriza por el poco tiempo durante el cual es infectivo el vector, el virus se pierde en las mudas del pulgón, no se transmite a la descendencia y se pierde al inyectar el estilete en un nuevo individuo. Pero como hemos visto sólo es de forma general, existiendo casos en los que no se cumplen dichas características.

Dentro de la planta la transmisión sigue el modelo general para los virus. En un primer momento infecta la parte donde se encuentra el punto de entrada, posteriormente se mueve célula a célula hasta llegar a los ápices, desde donde a través del sistema vascular, se extiende a toda la planta.

        5.Control del virus 
En el caso del PVY los métodos indirectos no son suficientemente eficaces debido a la no persistencia del virus en el vector, siendo el método más eficaz la utilización de variedades resistentes. No obstante, a continuación se detallan algunos de los métodos indirectos de control más importantes. Estos métodos se basan en la reducción del nivel de inóculo o impedir la transmisión a través de los vectores.

1.Eliminación de las malas hierbas que crecen tanto en el cultivo como alrededor de la parcela, para disminuir las fuentes de virus, así como de sus vectores. Sin embargo, a veces no es fácil el control total de malas hierbas o, simplemente, la parcela está descuidada. No debe olvidarse que algunas malas hierbas pueden transmitir el virus por las semillas, pudiendo así perpetuarse el inóculo. 

2.Eliminación de plantas infectadas ya que constituyen focos de infección para las plantas sanas.

3.Protección de los semilleros con mallas antipulgón para evitar contaminaciones precoces.

4.Pulverizar con aceites minerales a bajas concentraciones para reducir la frecuencia de transmisión de áfidos.

5.Usar superficies reflectantes que puedan reducir la expansión del vector.

6.Usar trampas adhesivas (láminas pegajosas amarillas) para atrapar los vectores.

7.Cultivar papas cerca del pimiento, actuando como un cultivo barrera. También puede ser útil disponer de cultivos trampa para insectos vectores en campos cercanos a los de producción, en donde puedan ser eliminados.

8.Adelantar o retrasar la fecha de plantación. Se trata de evitar que coincida la época de mayores poblaciones del pulgón con el estado juvenil de la planta, momento en que ésta es más sensible a la infección, o con periodo de formación de fruto, lo cual puede tener graves consecuencias. Sin embargo, este método tiene inconvenientes, ya que, al tratar de desplazar la época de cultivo en una zona puede provocar problemas adicionales como por ejemplo dificultades en el cuajado o maduración.

9.Controlar los pulgones mediante tratamientos químicos. La eficacia de estos tratamientos normalmente es insuficiente. Por otra parte, el empleo de aficidas similares al pirimicarb y metamidofos puede aumentar el nivel PVY pues hacen que los pulgones estén menos quietos.
Mediante la genética podemos introducir resistencia a este virus en cualquier variedad comercial que nos interese, esto es debido a que la genética del carácter es sencilla, porque de no ser así no se podría realizar. El carácter a transmitir (resistencia) está basado en un locus con dos alelos recesivos (homocigosis).
Existen distintas variedades de pimiento resistentes a PVY y otras variedades que son tolerantes: de todas ellas sólo nos interesan las primeros por ser el mecanismo de resistencia un mecanismo genético para hacer frente al virus. Las variedades tolerantes, en cambio, no presentan un mecanismo genético de defensa, sino que presentan unas características propias de la variedad que consiguen que la presencia del virus no afecte a la producción.

Son numerosas las variedades que presentan resistencia a determinados aislados de PVY (Zarco F1, Aureola F1 y los tipos Agronómico de Brasil, que incluyen  el P11, el Mogi das Cruzes, El Casca Grossa y el Avelar), pero pocas son las que se han utilizado para la mejora de variedades sensibles a PVY.
El grupo Serrano también se distingue entre los pimientos mexicanos por su alto nivel de resistencia a diferentes patotipos de PVY.

También se han encontrado fuentes de resistencia en otras especies del género Capsicum: C.chinense, C.frutescens, C.baccatum var.pendulum, C.eximium, C.flexuosum y C.pubescens, pero estas fuentes de resistencia, por su distancia genética con los pimientos habitualmente cultivados en la Península Ibérica, no han sido muy usadas en la mejora de los cultivares típicos mediterráneos como es el caso que nos ocupa.

Existen varios tipos de mejora, pero el mejor es el retrocruzamiento. La mejora por retrocruzamiento tiene su mayor aplicación en la obtención de variedades resistentes a enfermedades y plagas, fundamentalmente cuando esta resistencia está controlada por genes dominantes o recesivos. Estos genes de resistencia, que normalmente son específicos para controlar una o pocas razas del patógeno, son vulnerables frente a la aparición de una nueva raza del patógeno. La mejor solución a este problema sería obtener una variedad que tuviese todos los genes de resistencia posibles contra las razas conocidas del patógeno, generando variedades de resistencia múltiple.

Para realizar todo el proceso de mejora (a excepción de los ensayos agronómicos que se realizarán en las condiciones de cultivo verdaderas, es decir, en cultivo al aire libre) se realizará el cultivo en las condiciones lo más controladas que sea posible y sin que se vea afectado el desarrollo del programa por los ciclos estacionales anuales y por tanto puedan obtenerse las generaciones sucesivas de la mejora en el menor tiempo posible: se escoge un sistema de cultivo forzado (en invernadero) que permitirá controlar gran parte de los factores agronómicos. Se espera poder afrontar los costes derivados de la instalación del cultivo forzado con los resultados obtenidos del programa de mejora.