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domingo, 31 de octubre de 2010

Climatización de invernaderos: Consejos

El cultivo en invernadero permite obtener cultivos de mejor calidad en cualquier momento del año, y permiten alargar el ciclo de cultivo.
El desarrollo de los cultivos está condicionado por cuatro factores ambientales o climáticos: temperatura, humedad relativa, luz, y dióxido de carbono (CO2 ).
Para que las plantas puedan realizar sus funciones, es necesario que estos factores guarden una determinada relación, fuera de la cual, el ambiente se torna nocivo para ellas.
• La temperatura: con al climatización de invernaderos es el parámetro más importante que debe contemplarse, por ser el de mayor incidencia en el desarrollo de las plantas. La temperatura óptima oscila entre 10 y 20°C.
Para el manejo de la temperatura es necesario conocer las necesidades de las especies cultivadas, que por otra parte, deben ser similares. Hay ciertos valores a tener en cuenta:

Temperatura mínima letal: aquella por debajo de la cual, se producen daños en la planta. Temperaturas máximas y mínimas biológicas: indican valores que de ser rebasados, la planta no alcanzará una determinada fase vegetativa (floración, fructificación, etc).
Temperaturas diurnas y nocturnas: indican los valores aconsejados para el correcto desarrollo de la planta.

Parámetros para la climatización de invernaderos:

La temperatura dentro del invernadero estará en función de la radiación solar, acumulando calor durante las épocas invernales.
El calor se produce cuando la radiación que atraviesa la cubierta se transforma en calor. La radiación es absorbida por las plantas, los materiales de la estructura y el suelo. A causa de la absorción, éstos emiten una radiación de mayor longitud, que al atravesar de salida la cubierta, emite radiación hacia el interior y el exterior, calentando el invernadero.
Dentro del invernadero, el calor se transmite por radiación, conducción, infiltración y convección, tanto calentando como enfriando. La conducción se produce por el movimiento de calora a través de los materiales de la cubierta. La convección, por el movimiento del aire calentado por las plantas, el suelo y la estructura, que tiende a ascender por ser más liviano. La infiltración está dada por el intercambio entre el aire frío exterior y el aire caliente interior, a través de la estructura.
Climatización de invernaderos• Humedad relativa: La humedad es la masa de agua presente por unidad de aire. La humedad relativa, es la cantidad de agua que contiene el aire, en relación con la cantidad máxima que podría contener a la misma temperatura. La relación entre la temperatura y la humedad es inversa. Cada especie tiene su humedad relativa ideal. Cuando la humedad relativa es muy alta, las plantas disminuyen su crecimiento, el polen se apelmaza y hay abortos dlorales, así como un aumento en las enfermedades. Si la humedad es muy baja, las plantas transpiran demasiado y se deshidratan. Para controlar la humedad, se emplea el higrómetro.

El exceso de humedad se reduce ventilando, aumentando la temperatura, y evitando el exceso de humedad en el suelo. La falta de humedad se corrige con riegos, llenando balsetas de agua, pulverizando agua en el ambiente, ventilando y sombreando. La ventilación cenital en la climatización de invernaderoses imprescindible para controlar la temperatura y la humedad.
• Iluminación: Cuanto mayor es la luminosidad dentro del invernadero, mayor debe ser la temperatura, la humedad relativa y el dióxido de carbono, para que la fotosíntesis sea máxima. Si hay poca luz, descienden las necesidades de otros factores.

Para mejorar la luminosidad natural se emplean: materiales de cubierta con buena transparencia, orientación adecuada, acolchados del suelo con plástico blanco. En verano para reducir la luminosidad se usan: blanqueo de cubiertas, mallas de sombreo, acolchados de plástico negro.
• CO2 : El dióxido de carbono atmosférico es imprescindible para que la clorofila funcione, por tanto, enriqueciendo la atmósfera del invernadero con dióxido de carbono produce mejoras en los cultivos de flores y hortalizas. La concentración de este gas en la atmósfera normalmente es de 0.03%, es conveniente aumentarlo a 0.1-0.2%, cuando los demás factores de producción son óptimos, pero teniendo en cuenta que las concentraciones supriores a 0.3% son tóxicas para los cultivos.

La presencia del CO2 de forma natural dentro del invernadero resulta muy variable, llegando a picos mínimos que dificultan la fotosíntesis. La tasa de absorción del dióxido de carbono es proporcional a la luminosidad, de este modo el período más importante para el enriquecimiento con dióxido de carbono es el mediodía.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Climatización de invernaderos

El cultivo en invernaderos facilita la obtención de cultivos de mayor calidad en cualquier época del año, prolongando el ciclo de las plantas. La climatización de invernaderos es el factor primordial para el éxito del emprendimiento, manteniendo el control de la temperatura, humedad relativa, luminosidad, y dióxido de carbono.

El cultivo en invernadero permite obtener cultivos de mejor calidad en cualquier momento del año, y permiten alargar el ciclo de cultivo.

El desarrollo de los cultivos está condicionado por cuatro factores ambientales o climáticos: temperatura, humedad relativa, luz, y dióxido de carbono (CO2 ).
 
Para que las plantas puedan realizar sus funciones, es necesario que estos factores guarden una determinada relación, fuera de la cual, el ambiente se torna nocivo para ellas.

• La temperatura: con al climatización de invernaderos es el parámetro más importante que debe contemplarse, por ser el de mayor incidencia en el desarrollo de las plantas. La temperatura óptima oscila entre 10 y 20°C.

Para el manejo de la temperatura es necesario conocer las necesidades de las especies cultivadas, que por otra parte, deben ser similares. Hay ciertos valores a tener en cuenta:

Temperatura mínima letal: aquella por debajo de la cual, se producen daños en la planta. Temperaturas máximas y mínimas biológicas: indican valores que de ser rebasados, la planta no alcanzará una determinada fase vegetativa (floración, fructificación, etc).
 
Temperaturas diurnas y nocturnas: indican los valores aconsejados para el correcto desarrollo de la planta.

Parámetros para la climatización de invernaderos:

La temperatura dentro del invernadero estará en función de la radiación solar, acumulando calor durante las épocas invernales.
 
El calor se produce cuando la radiación que atraviesa la cubierta se transforma en calor. La radiación es absorbida por las plantas, los materiales de la estructura y el suelo. A causa de la absorción, éstos emiten una radiación de mayor longitud, que al atravesar de salida la cubierta, emite radiación hacia el interior y el exterior, calentando el invernadero.
 
Dentro del invernadero, el calor se transmite por radiación, conducción, infiltración y convección, tanto calentando como enfriando. La conducción se produce por el movimiento de calora a través de los materiales de la cubierta. La convección, por el movimiento del aire calentado por las plantas, el suelo y la estructura, que tiende a ascender por ser más liviano. La infiltración está dada por el intercambio entre el aire frío exterior y el aire caliente interior, a través de la estructura.
Climatización de invernaderos 
• Humedad relativa: La humedad es la masa de agua presente por unidad de aire. La humedad relativa, es la cantidad de agua que contiene el aire, en relación con la cantidad máxima que podría contener a la misma temperatura. La relación entre la temperatura y la humedad es inversa. Cada especie tiene su humedad relativa ideal. Cuando la humedad relativa es muy alta, las plantas disminuyen su crecimiento, el polen se apelmaza y hay abortos dlorales, así como un aumento en las enfermedades. Si la humedad es muy baja, las plantas transpiran demasiado y se deshidratan. Para controlar la humedad, se emplea el higrómetro.

El exceso de humedad se reduce ventilando, aumentando la temperatura, y evitando el exceso de humedad en el suelo. La falta de humedad se corrige con riegos, llenando balsetas de agua, pulverizando agua en el ambiente, ventilando y sombreando. La ventilación cenital en la climatización de invernaderoses imprescindible para controlar la temperatura y la humedad.

• Iluminación: Cuanto mayor es la luminosidad dentro del invernadero, mayor debe ser la temperatura, la humedad relativa y el dióxido de carbono, para que la fotosíntesis sea máxima. Si hay poca luz, descienden las necesidades de otros factores.

Para mejorar la luminosidad natural se emplean: materiales de cubierta con buena transparencia, orientación adecuada, acolchados del suelo con plástico blanco. En verano para reducir la luminosidad se usan: blanqueo de cubiertas, mallas de sombreo, acolchados de plástico negro.

• CO2 : El dióxido de carbono atmosférico es imprescindible para que la clorofila funcione, por tanto, enriqueciendo la atmósfera del invernadero con dióxido de carbono produce mejoras en los cultivos de flores y hortalizas. La concentración de este gas en la atmósfera normalmente es de 0.03%, es conveniente aumentarlo a 0.1-0.2%, cuando los demás factores de producción son óptimos, pero teniendo en cuenta que las concentraciones supriores a 0.3% son tóxicas para los cultivos.

La presencia del CO2 de forma natural dentro del invernadero resulta muy variable, llegando a picos mínimos que dificultan la fotosíntesis. La tasa de absorción del dióxido de carbono es proporcional a la luminosidad, de este modo el período más importante para el enriquecimiento con dióxido de carbono es el mediodía.

Se crea un invernadero que reduce el gasto de agua y regula su clima con energía solar



La Estación Experimental de Cajamar en Las Palmerillas, en colaboración con la Universidad Técnica de Berlín, la Universidad de Wageningen de Holanda y la empresa Agrotecnología e Innovación Alimentaria de este último país, presentaron ayer en rueda de prensa lo que se ha denominado el proyecto Watergy. 

Se trata de una ambiciosa investigación que consiste en la creación de un prototipo de invernadero cerrado en el que se puede controlar el clima interno sólo con energía solar. Para ello, se ha desarrollado un sistema colector solar a base de aire húmedo, compuesto por el invernadero y una torre solar, que encierra un intercambiador de calor en su interior, que permiten enfriar el recinto y almacenar el calor para reutilizarlo posteriormente.

Uno de los coordinadores del proyecto, Guillermo Zaragoza, explicó que «la torre crea una convención natural que arrastra el aire húmedo a un intercambiador donde se enfría, de manera que la humedad se condensa y se puede recuperar el agua contenida en el aire». En otras palabras, uno de los grandes logros del proyecto Watergy es que se consigue recuperar el agua de riego, depurando agua residual, además de desalar agua salobre. De esta manera se permite además un enriquecimiento mucho más eficiente del aire con dióxido de carbono, mejorando la fotosíntesis e impidiendo la entrada de insectos, por lo que se evitan los tratamientos fitosanitarios.

Aunque uno de los primeros objetivos del proyecto es precisamente el de ahorrar agua, Zaragoza explicó que en un futuro, los resultados de la investigación podrían permitir también que los agricultores pudieran autoabastecerse, de manera que el agua utilizada para las plantas se pueda recuperar para volver a ser utilizada.

Jerónimo Pérez Parra, Director de la Estación Experimental de Cajamar aclaró que de momento no se trata de una aplicación directa al campo, «aunque una vez demostrado su funcionamiento, podría incorporarse este prototipo a un modelo aplicable a la horticultura almeriense».

El invernadero de prueba, con un cultivo de judías en un ciclo de invierno, ha obtenido, según los responsables de la investigación, «un resultado estupendo, ya que las plantas no tuvieron problemas de exceso de humedad ni plagas y la producción fue bastante razonable para un ciclo similar en un invernadero convencional».

Sin embargo, la investigación no termina aquí. Los coordinadores del proyecto Watergy han ingeniado también otro prototipo que se está desarrollando en Berlín para construir un edificio que se autoabastece de agua potable y obtiene energía solar que utiliza como calefacción.
 
Todo esto es posible gracias a que un pequeño invernadero adosado a la vivienda se encarga de depurar las aguas residuales. La captación más eficaz de la energía térmica del sol en el sistema y su almacenamiento estacional permite una climatización pasiva del edificio. Además de este ahorro energético y de agua, el invernadero produce frutos y puede surtirse del aire viciado del edificio. Junto a Jerónimo Pérez y Guillermo Zaragoza se encontraban Martín Buchholz, de la Universidad técnica de Berlín, y Gerrit van Straten, de la Universidad de Wageningen.

domingo, 3 de octubre de 2010

Invernaderos: Estructuras que Encierran un Microclima


Los enigmas de la vida vegetal han sido descubiertos por el hombre. En la actualidad, la tecnología no sólo está a favor de la comodidad y el confort, sino también de otras formas de existencia.

Ha sido la conjunción de la ventilación y la calefacción, los que ha dado origen a las condiciones climáticas perfectas que necesitan las plantas y frutos. Ejemplos de estas aplicaciones son los invernaderos.

Estas estructuras traslucidas que guardan en su interior un ambiente fresco, generan un microclima, el cual proporciona las características indispensables para que las plantas puedan dar cuenta de su belleza, calidad y rendimiento.
Todo tipo de plantas pueden cultivarse gracias a estos espacios que la tecnología ha diseñado. Su carácter vanguardista ofrece la posibilidad de obtener más de un ciclo de cultivo al año, además del mejoramiento gradual de los sistemas de riego y climatización, que se reflejan posteriormente en excelentes rendimientos y calidad del producto final.

En los últimos años, los agricultores han iniciado la instalación de radiómetros que indican el grado de luminosidad en el interior de un invernadero. Además, han instalado equipos sofisticados de calefacción, así como artefactos que permiten automatizar los orificios de ventilación. Todo con la finalidad de garantizar más y mejores plantas y frutos.

Control del clima en invernaderos
El desarrollo de los cultivos en sus diferentes fases de crecimiento está condicionado por cuatro factores ambientales o climáticos como son la temperatura, humedad relativa, luz y oxigeno. Estos factores son muy importantes para que las plantas puedan realizar sus funciones adecuadamente.

Temperatura. Este factor es el más influyente en el crecimiento y desarrollo de las plantas, ya que su temperatura óptima se encuentra entre los 10 y 20º centígrados. Por ello, este factor en el interior del invernadero deberá estar en función de la radiación solar y su misión será acumular calor durante las épocas invernales.

La humedad o cantidad de agua contenida en el aire es un factor climático que puede modificar el rendimiento final de los cultivos. Cuando esta es excesiva, las plantas reducen la transpiración y disminuyen su crecimiento, se producen la muerte de la flor. Pero si es muy baja, las plantas transpiran en exceso, pudiendo deshidratarse.

Para que la humedad se encuentre lo más cerca posible del óptimo, el agricultor debe ayudarse del higrómetro, y el exceso puede reducirse mediante la ventilación, aumento de la temperatura y evitando humedad en el suelo. La falta de humedad puede corregirse con riegos, llenando canalillas de agua, pulverizando el agua en el ambiente, o ventilado y sombreado.

Iluminación. Para mejorar la luz natural en los invernaderos se utilizan materiales de cubierta con buena transparencia, la orientación adecuada del invernadero, materiales que reduzcan el mínimo de sombras interiores, así como acolchados en el suelo con plástico blanco. Por el contrario, para reducir la luminosidad se blanquean las cubiertas, se colocan mallas de sombreo y acolchados de plástico negro.

Oxígeno. El enriquecimiento de la atmósfera del invernadero con CO2, es muy interesante en muchos cultivos, tanto en hortalizas como en flores. La concentración normal de oxígeno en la atmósfera es del 0,03%, por lo que las concentraciones superiores a este nivel resultan tóxicas para los cultivos.

Por la noche en un invernadero cerrado, antes de que se inicie la ventilación, la concentración de CO2 puede llegar a límites mínimos de 0,005-0,01%, ante lo cual, los vegetales llegar a no absorberlo y la fotosíntesis es nula.

En el caso que el invernadero esté cerrado durante todo el día, en épocas demasiado frías, esa concentración mínima sigue disminuyendo y los vegetales se encuentran en situación de extrema necesidad de oxígeno para poder realizar la fotosíntesis.

Climatización de invernaderos durante períodos fríos
Existen distintos sistemas para calentar y mantener la temperatura en el interior de un invernadero, entre ellos se encuentran los sistemas de calefacción por agua caliente y por aire caliente, donde el calor cedido puede ser aportado al invernadero por convección o por conducción. Por convección al calentar el aire del invernadero y por conducción se localiza la distribución del calor a nivel del cultivo.

Los sistemas de calefacción aérea o de convección más utilizados son tuberías aéreas de agua caliente, aerotermos, generadores de aire caliente o generadores del aire en mangas de polietileno.

Por otro lado, los sistemas de distribución de calor por conducción se basan en tuberías de agua caliente y las diferencias entre ellos se encuentran en la temperatura del agua y su localización, ya que éstas pueden estar en suelo a nivel de cultivo, en tuberías enterradas o banquetas.

Calefacción por agua caliente
La distribución del calor dentro del invernadero por el sistema de calefacción central por agua caliente se puede hacer por termofusión, es decir, con tubos de diámetro grande, que tendrán una ligera pendiente unidescendiente. O también por impulsión de bombas o aceleradores con tubería de diámetro menor y una temperatura en el agua de retorno ligeramente más elevada que en el caso anterior.

Por otra parte está el sistema de calefacción aérea tradicional que se basa en la circulación de agua caliente o vapor procedente de un foco calorífico, ya sea, caldera, bomba de calor, etc., que pasa por una red de tuberías.

También se puede contar con un sistema de calefacción del suelo, donde al estar el calor aplicado en la base, la temperatura del aire del invernadero es mucho más uniforme en comparación con la calefacción tradicional por tubo caliente colgado del techo.

Además para calentar el suelo se puede utilizar agua entre 30 y 40º C y por tanto es una forma de aplicación de energías alternativas como la geotérmica, calor residual industrial y solar a baja temperatura.

Calefacción por aire caliente
La calefacción por aire caliente consiste en hacer pasar aire a través de focos caloríficos e impulsarlo dentro de la atmósfera del invernadero a fin de elevar la temperatura de los invernaderos.

Cuando los generadores están colocados dentro del invernadero, los ventiladores aspiran el aire por una parte del aparato, donde se calienta y es expulsado directamente a la atmósfera de estos espacios. También puede distribuirse por medio de tubos de plástico perforado, que recorren en todas las direcciones el invernadero.

En caso de que el generador de calor esté en el exterior, el aire del invernadero es retornado al generador con la ayuda de termoaislantes, donde se calienta y es impulsado de nuevo por medio de otros conductos.
Normalmente el combustible empleado es gasoil o propano, y los equipos están dotados de un sistema eléctrico de encendido con accionamiento a través de un termostato.

Los sistemas de calefacción por aire caliente tienen la ventaja de una menor inversión económica y mayor versatilidad al poder usarse como sistema de ventilación, con el consiguiente beneficio para el control de enfermedades.

Pantallas térmicas
Se puede definir una pantalla como un elemento que extendido a modo de cubierta sobre los cultivos tiene como principal función ser capaz de variar el balance radiactivo desde el punto de vista fotosintético como calorífico.

El uso de pantallas térmicas consigue incrementos productivos de hasta un 30 por ciento, gracias a la capacidad de gestionar el calor recogido durante el día, esparcir y mantenerlo durante la noche.

Las pantallas también son útiles con doble cubierta para impedir el goteo directo de la concentración de agua sobre las plantas en épocas de excesiva humedad.
a) Protección exterior contra:
• El exceso de radiación con acción directa (UV) sobre las plantas, quemaduras.
• El exceso de temperatura.
• Viento y granizo.
b) Protección interior:
• Protección térmica, ahorro energético.
• Así las pantallas térmicas se pueden emplear para distintos fines: Exceso contra el enfriamiento convectivo del aire a través de la cubierta.
• Humedad ambiental y condensación.
Ejemplos prácticos
En la actualidad, internarse en una auténtica selva tropical puede estar a tan sólo a unos pasos, debido a que el uso de los invernaderos hace posible imitar este tipo de ambientes naturales.

Los elementos que intervienen para desarrollar estos espacios son el empleo de sistemas de climatización, iluminación y ventilación que proporcionan la humedad y temperatura óptimas para mantener la vida vegetal dentro de ellos.
Ejemplos de construcciones vanguardistas que ponen al alcance del hombre un extracto de típicas selvas mexicanas son los invernaderos “Faustino Miranda” y “Manuel Ruiz Oronoz”, ubicados en las instalaciones de Ciudad Universitaria, de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

Diseñados y construidos sobre hondonadas naturales de roca volcánica proveniente de la erupción del Xitle, el uso de estos invernaderos recae en la investigación sobre determinados grupos y colecciones de plantas, en la difusión de conocimientos y en la exhibición.

Climatización en períodos cálidos
Reducir la temperatura es uno de los mayores problemas para la horticultura protegida en climas cálidos, debido a que no es fácil enfriar o controlar la temperatura en el invernadero sin invertir grandes cantidades de dinero en instalaciones y equipo.

Pero esto no constituye un obstáculo en una sociedad que permanece siempre a la vanguardia, ya que muchas empresas especializadas en la producción y venta de plantas utilizan ciertos factores para reducir la temperatura en sus invernaderos y conseguir así productos finales de alta calidad.

Los cuatro factores fundamentales que permiten reducir la temperatura en invernaderos son la reducción de la radiación solar que llega al cultivo a través de técnicas de blanqueado o sombreado de las paredes de la construcción; así como la evapotranspiración del cultivo, la ventilación del invernadero y finalmente la refrigeración por evaporación de agua.

Reducción solar
El biólogo y maestro en Ciencias, Víctor Corona Nava Esparza, asegura que en los meses más cálidos del año, un invernadero de cristal recibe mayor intensidad luminosa, lo que otorga ciertos beneficios para el desarrollo de las plantas, “pero el exceso de luz las puede dañar hasta marchitarlas y provocar su muerte”.

Este elemento hace necesario utilizar técnicas de sombreo en los cristales del invernadero, por lo que “es recomendable el empleo de mallas, que evitan el daño de las plantas por exceso de luz”.

En el invernadero “Faustino Miranda”, espacio a cargo del también especialista en horticultura ornamental, estas técnicas de sombreo son poco utilizadas, debido a que la construcción posee “una cubierta de fibra de vidrio que actúa como filtro solar”, lo cual impide el paso directo del sol en las colecciones de plantas tropicales.

Sin embargo, para algunos invernaderos “es necesario emplear esta técnica de climatización” para conservar en buenas condiciones la producción, debido principalmente a su magnitud y características de algunas plantas.
El sombreo puede ser empleado de dos formas:
• Sistemas estáticos que una vez instalados sombrean al invernadero de una manera constante, sin posibilidad de regulación o control, para ello existen las técnicas de encalado y malla de sombreo.
• Sistemas dinámicos permiten el control más o menos perfecto de la radiación solar en función de las necesidades climáticas del invernadero, estás pueden ser cortinas móviles y riego de la cubierta.

Ventilación contra enfermedades
La ventilación consiste en la renovación del aire dentro de los invernaderos. Al renovarlo se actúa directamente sobre la temperatura, humedad y oxígeno que hay en el interior del invernadero. Ésta puede hacerse de una forma natural o forzada.

De acuerdo con la bióloga, Aída Téllez Velasco, en invernaderos con las condiciones de humedad y temperatura como las que distinguen al “Faustino Miranda” y “Manuel Ruiz Oronoz” es fundamental poseer siempre una buena ventilación.

“Como aquí hay mucha humedad podemos provocar que haya hongos. El hongo siempre va a estar donde hay humedad, y como estamos representando una selva, en la selva también hay hongos, pero obviamente aquí pueden crearse hongos patógenos que afecten a las plantas”.

Aída Tellez, encargada del invernadero “Manuel Ruiz Oronoz” asegura que provocar el movimiento de las plantas que habitan en estos espacios por medio de la ventilación, constituye una “regla de oro” para evitar la propagación de este tipo de bacterias.

Gracias a la utilización de dos formas particulares de proporcionar ventilación en los invernaderos, se pueden cumplir este y otros objetivos para lograr un ecosistema que posea factores ambientes casi perfectos.

La primera de estas modalidades es la ventilación natural o pasiva, la cual se basa en la disposición de un sistema de ventanas en las paredes y en el techo del invernadero, que permite la aparición de corrientes de aire que contribuyen a disminuir las temperaturas elevadas y a reducir el nivel hidrométrico.

Normalmente las ventanas deben ocupar un 18 y 22 por ciento de la superficie de los invernaderos, teniendo en cuenta que con anchuras superiores a los 20 metros será imprescindible disponer de ventilación cenital que mejore la aireación lateral y que resulte hasta ocho veces más efectiva que otra situada lateralmente.

La segunda opción a la que se puede recurrir para contrarrestar la generación de hongos y bacterias dañinas a las plantas recae en la ventilación mecánica o forzada que consiste en establecer una corriente de aire mediante ventiladores extractores, en la que se absorbe aire caliente del invernadero, y el volumen extraído es ocupado por el aire de la atmósfera exterior.

Ambiente húmedo
La temperatura de más de 18º centígrados y el 90 por ciento de humedad relativa que se percibe en el invernadero “Manuel Ruiz Oronoz” se debe a un sistema de doble puerta y al techo completamente cerrado que evita la fuga de calor.

Esta peculiar construcción oculta entre una cascada artificial un sistema de aire lavado, el cual asegura la bióloga Aída Téllez, “inyecta aire filtrado y fresco al área”, y mantiene una humedad relativa siempre constante.

Según explica la experta en este sistema de aire lavado por medio de una fibra se desliza el agua y junto a una corriente de aire que pasa a través de ella se desprenden moléculas de agua, para después pasar por un equipo de succión que las inyectan al interior del invernadero. “Con ello se logra un incremento notable de la humedad”.

También el invernadero “Faustino Miranda” cuenta con cuatro calentadores de gas que regulan el calor en su interior. Este sistema de calefacción responde ante la necesidad de mantener una temperatura y humedad constante.

“Cuando la temperatura baja a cierto nivel, el sistema se prende y empieza a generar aire caliente que es expulsado del quemador a través de una turbina. Ese aire caliente se distribuye alrededor del invernadero. Una vez que se alcanza el nivel deseado, este sistema se apaga”, asegura el especialista.

“Con el empleo de tuberías se puede tener un mejor control de la temperatura, por lo cual las calderas funcionan mediante la distribución de aire caliente o vapor que pasa por una red de tuberías ubicada alrededor del invernadero”.

El especialista asegura que con estas tuberías de agua caliente o de vapor es posible distribuir mejor el calor para mantener “una temperatura constante”, debido a que en las redes de tuberías hay trampas que recogen el vapor frío y lo regresan a la caldera para recalentarlo.

Estanques, estrechos carriles de agua y hasta un piso bañado del vital líquido se unen en para provocar la humedad requerida en los invernaderos.

Refrescando el ambiente
Cuando en el interior de los invernaderos hay un exceso de temperatura que puede provocar la muerte de las plantas, existen sofisticados sistemas que pueden conseguir descensos térmicos en el interior del invernadero de 10 a 15º centígrados.

Un claro ejemplo es el sistema de nebulización fina, Fog System, que consiste en distribuir en el aire un gran número de partículas de agua líquida de aproximadamente 10 micras; debido a su tamaño permanecen suspendidas en el aire del invernadero el tiempo suficiente para evaporarse sin llegar a mojar los cultivos.

Para ello es preciso emplear un sistema de nebulización formado por un conjunto de boquillas nebulizadoras conectadas a tuberías que cuelgan de la techumbre del invernadero. La instalación se completa con bombas, motores, inyectores, filtros y equipos de control (termostatos, humidostatos) que permiten la automatización del sistema.

Estos sistemas se emplean en la producción de ciertas plantas ornamentales como rosas, crisantemos, orquídeas, etcétera.

Para alcanzar el mismo objetivo, también se puede recurrir al uso de la pantalla evaporadora, Hidrocooling o Cooling System, que consiste en una pared formada de material poroso que se satura de agua por medio de un equipo de riego.

La pantalla por lo general se sitúa a lo largo de todo el lateral o un frontal del invernadero. En el extremo opuesto se instalan ventiladores eléctricos. El aire pasa a través de la pantalla porosa, absorbe humedad y baja su temperatura. Posteriormente es expulsado por los ventiladores.

El rendimiento de un buen equipo se acerca al 85 por ciento. La pantalla suele estar confeccionada con fibras (virutas de madera) o con materiales celulósicos en láminas corrugadas y pegadas con aditivos.

Según explica, el maestro Víctor Corona, los humidificadores también desempeñan un importante papel para lograr un ecosistema como el que se representa en el invernadero “Faustino Miranda”, ya que estos artefactos ayudan a refrescar el aire, sin que se pierda la humedad.

“Son como equipos de aire acondicionado, tienen una turbina. En las paredes del humidificador hay unas especies de celosías con fibra de madera muy fina. Por las perforaciones sale agua que va escurriendo por las paredes. Cuando se acciona la turbina, extrae ese aire y lo lanza hacia delante. El aire sale húmedo, en gotas muy finas que hace que el aire se cargue de humedad”.

Creando ecosistemas
Cada invernadero posee características y factores específicos de climatización que responden a las necesidades de las plantas, flores u hortalizas que se encuentran en su interior, así como al área geográfica donde están construidos.
El uso de sistemas de alta tecnología no resultará de mucha utilidad cuando se tiene una producción escasa, lo que puede traer gastos excesivos y bajo aprovechamiento de los elementos de climatización. O viceversa, cuando son empleados sistemas ambiguos ante altas producciones de platas, que reducirán su calidad y rendimiento.

Estos factores se deberán tomar en cuenta siempre a fin de obtener excelentes resultados, ya que la finalidad de un invernadero dedicado ya sea a la producción, distribución, propagación, conservación, investigación o en este caso la exhibición de un ecosistema determinado, es proteger a las plantas de las inclemencias del tiempo.

Como lo indica el biólogo Víctor Corona “dentro del invernadero se logra que las plantas no se maltraten, y además se puede regular las variables ambientales como son la temperatura, humedad, viento, tipo de suelo; y se aleja a las plagas y enfermedades que dañan el desarrollo de la vida vegetal”.

“Sí eres capaz de controlar estos elementos del medio, puedes conseguir prácticamente todo lo que desees en un invernadero”, apunta Corona Nava.
Es así que con la mezcla de todos estos elementos se logran inimaginables espacios que deslumbran y conquistan a más de una mirada.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Aumentando el aislamiento del colector solar térmico: Policarbonato celular

Investigando sobre materiales con los que cubrir el colector solar térmico que estoy planeando fabricar, de elevado rendimiento, inspirado en los de Gary pero reduciendo las pérdidas de calor, comprobé que el PC o PoliCarbonato es un material muy duradero (creo que no tiene fecha de caducidad, no cambia de color como el metacrilato (protección UV) y prácticamente irrompible (con él se fabrican los CDs y DVDs); se dobla pero no se rompe. Aunque algo caro (una plancha de 6 mts X 2 mts X 2 mm. cuesta alrededor de 100 euros), a la larga sale barato.


Estaba pensando en poner una plancha de 4 mm., cuando tirando de Gugle me encontré con las planchas de PC con cámara en forma de celdas, y muy barato; una plancha de 6 mts X 2 mts X 6 mm (celdas cada 8 mm) y espesor de cada capa de 1 mm me costaba 97 € más IVA en PLASINCO (que vende productos Resopal).



Pinchando aquí tenéis un catálogo con los diferentes tipos de Policarbonato celular, en este caso de Lexan Thermoclear.

Este material se utiliza en invernaderos pequeños con un gran éxito; su cámara le asegura mejor aislamiento que uno del mismo grosor pero macizo, además de que gracias a su estructura aumenta mucho su resistencia a la torsión y los golpes (granizo gordo).



Ventajas del Policarbonato Celular:



  • La Placa Lexan Thermoclear de 4 paredes y 16mm de espesor tiene un valor k de 1,85 Kcal/m2/Cº, lo que representa un ahorro energético de un 50% respecto a un cristal de 6 mm.
  • 10 años de garantía contra el amarilleo, la pérdida de transmisión de luz o la pérdida de resistencia al impacto por la exposición a la intemperie.
  • Alta resistencia estructural (en caso de impacto de granizos de tamaño de pelotas de golf, quedaría la marca, pero no llegaría a romperlo).

  • Poco peso (importante para el peso total del colector); la placa de 6 mm. tiene menos peso que una placa maciza de 4 mm. de grosor y mucho mejor aislamiento.

Por otro lado, al mejorarse tanto el aislamiento, en caso de que el agua quedase estancada o se dieran  períodos de mucho calor y sol y poco consumo, la temperatura del captador podría subir demasiado, además  la temperatura de fundido del policarbonato está entre los 150 y 250ºC, por lo que habría que tenerlo en cuenta y no excedernos en la cantidad de paneles para un determinado consumo.


En todo caso siempre podríamos poner dos depósitos de ACS en serie para que calentara primero el que antes se consume, y en caso de exceso de calor, con una electroválvula de tres vías alimentar al otro mientras la temperatura del primero no baje, pero esto ya lo desarrollaré mejor si es necesario.




Desde luego, este material no se puede utilizar sobre un captador que no
aguante 100ºC, porque promete tanto aislamiento que si la bomba se
estropease o faltara la electricidad el agua podría llegar a hervir.
Como podéis ver en la foto siguiente,
el último captador que fabriqué tenía la pega de que si el agua no circulaba, el tubo podía llegar a
calentarse tanto en las zonas que quedaban con aire que se llegaba a
derretir con el calor del verano.





Lección aprendida; no pongas un tubo que no aguante 150ºC sin derretirse ;-). He desconectado este captador del sistema, y lo aprovecharé para  hacer uno pequeño como el de Gary, aparte del grande que sustituirá al  de tubo de PE de rendimiento medio y que ya se ha amortizado totalmente.

Aquí no se tira nada, así que seguramente aproveche el tubo para calentar agua de la piscina o para instalar un sistema de riego por goteo ;-).




El porexpan: Descartado para aislar captadores a la intemperie


O impedimos que esté en contacto con el aire (con una capa de pintura,  tapa de plástico, etc), o en 6 años habrá desaparecido; hice la prueba a ponerlo para aislar mejor el colector casero y en un año ya se observan
los efectos:


sábado, 14 de agosto de 2010

INVERNADEROS: DISEÑO, CONSTRUCCION, AMBIENTACION




  • Juan Ignacio Montero Camacho, Antonio Matallana González
  • Mundi-Prensa
  • 209 páginas
  • Idioma: Español
  • ISBN: 8471144980 ISBN-13: 9788471144980
  • (2001)

Este libro analiza de una manera clara y sistematica la actual tecnología sobre invernaderos: diseño y construccion de invernaderos, materiales de cobertura utilizado en los invernaderos, bases de cálculos constructivos; balance termico en nvernaderos; descripción y dimensionamiento de sistemas de calefacción: climatizacion en periodos calidos.

INVERNADEROS: DISEÑO, CONSTRUCCION, AMBIENTACION




  • Juan Ignacio Montero Camacho, Antonio Matallana González
  • Mundi-Prensa
  • 209 páginas
  • Idioma: Español
  • ISBN: 8471144980 ISBN-13: 9788471144980
  • (2001)

Este libro analiza de una manera clara y sistematica la actual tecnología sobre invernaderos: diseño y construccion de invernaderos, materiales de cobertura utilizado en los invernaderos, bases de cálculos constructivos; balance termico en nvernaderos; descripción y dimensionamiento de sistemas de calefacción: climatizacion en periodos calidos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Invernaderos de alta tecnología, una solución al cambio climatico



No es ciencia ficción. "La tecnología ha progresado a niveles impensados. Hoy es posible disponer del clima que uno quiera, prácticamente en cualquier situación geográfica", señala Eduardo Oyanedel, ingeniero agrónomo, gurú del tema de cultivos bajo plástico y académico de la Universidad Católica de Valparaíso.

Esta institución es decana en el tema. De allí surgió, en los años 70, el diseño del madera más común en Chile. Desde diciembre de 2006 lleva adelante un proyecto en Quillota, financiado por Corfo Innova, para aumentar la cantidad, calidad y efectividad en la producción en invernaderos. Esto porque consideran que es a través de ellos que se pueden resolver problemas no sólo climáticos, sino de uso más eficiente de agua, nutrientes y controlar mejor plagas. Además de volver más eficiente el cultivo.

A modo de ejemplo, los beneficios de usarlos se ven claramente en cultivos como el tomate.

Según Eduardo Oyanedel, al aire libre, el rendimiento no supera las 100 toneladas por hectárea, mientras que en un invernadero frío, sin calefacción, en la V Región, con dos ciclos de seis meses, se llega a 300 toneladas al año. Pero en Inglaterra, usando los de vidrio y con calefacción, se cosechan 850 toneladas en un ciclo de once meses.

Precisamente es demostrar que hay nuevas tecnologías cuya mayor inversión resulta amortizada por los resultados productivos, lo que busca el proyecto de la UCV . Éste contempla el uso de cubiertas de material plástico rígido, desarrollado por Ondex, que dejan pasar la radiación fotosintéticamente activa y retienen de forma óptima el calor necesario. Esto permite que puedan ser usados en zonas climáticas extremas.

En Chile el uso de invernaderos, hasta ahora, es bastante limitado. De las aproximadamente mil hectáreas que existen _para el cultivo desde plantas de interior hasta y tomate y pimiento para consumo fresco-, cerca del 10% corresponde a instalaciones de alta tecnología, con estructuras metálicas. El otro 90% son de madera con cubierta de polietileno.

Para Armand Evaristo, Export Sales Manager de Ondex, las heladas de este año son una poderosa razón para que los productores chilenos consideren invertir en invernaderos que consideren elementos como uso de temperatura o control de humedad.

"Permiten cultivar fuera de estación y con calidad más homogénea y aumentan la rentabilidad por metro cuadrado. Además, al dar más seguridad ante eventuales fenómenos climáticos, permite a los productores cumplir con los compromisos internacionales", detalla.

Sin embargo, los agricultores chilenos ven las heladas de este año como algo excepcional. El clima estable y de muy baja oscilación térmica que habitualmente tiene Chile aplaca cualquier intento por convencerlos de invertir más.

Emilio Navarro, gerente de Riegosistemas, empresa que entre otros productos comercializa insumos para invernaderos de la compañía israelí Netafim, señala que por esa misma razón en Chile es posible obtener buenos resultados con baja tecnología.

El cambio tecnológico de una instalación de madera a otra con estructura metálica implica una inversión 5 veces mayor, estima Oyanedel.

Por ejemplo, uno destinado a la producción de semillas representa una inversión inicial de US$ 4,06 por metro cuadrado. Este valor considera una estructura de madera, cubierta de polietileno y sistema de riego por cintas. Otro, de similares características, sin sistema de riego y sin postes en el interior de la unidad, destinado a la maternidad de un vivero de cítricos, costaría US$ 3,32 por metro cuadrado. La renovación del polietileno es un costo significativo dentro de la operación y puede llegar a US$ 0,86 metros cuadrados cada dos o tres años, considerando materiales y mano de obra. En tanto, el costo de un invernadero de alto nivel tecnológico es considerablemente mayor. Uno de estructura metálica, con cubierta de polietileno y ventilación mecánica tiene un costo de US$ 18/m2 (CIF), más la instalación.

"Aún cuando ha habido intentos formales de empresas extranjeras por introducir invernaderos de alta tecnología en Chile, los resultados a nivel comercial son bastante magros", sostiene.

Hasta el momento, sólo han asimilado la tecnología de los metálicos y con control climático algunos productores de plantas de interior y flores de corte, que en su conjunto deben tener unas 50 hectáreas.

Para Evaristo la falta de inversión responde a la manera de pensar general de los agricultores. "No calculan que es una inversión y muchas veces se quedan con algo que al cabo de cinco años les habrá hecho gastar más recursos. Es mejor invertir de inmediato un 20% más", explica y hace hincapié en que, además, las propiedades de esas instalaciones se mantendrán inalterables por años.

Oyanedel agrega que hay 700 há de invernaderos tradicionales con potencial de mejoramiento.

"Dos o tres agricultores innovadores podrían generar importantes cambios tecnológicos, que no involucren un aumento de los costos", añade. n

las críticas

El profesor Oyanedel sostiene que este tipo de cultivo puede aumentar los riesgos para los trabajadores y el medio ambiente, en comparación con sistemas al aire libre.

"La alta temperatura, la humedad relativa y escasa circulación del aire hacen que el riesgo de intoxicaciones de los trabajadores por pesticidas sea considerablemente más alto", afirma.

Por otra parte, el monocultivo obliga al uso de fumigantes del suelo como el bromuro de metilo, producto que agota la capa de ozono y que es altamente tóxico.

Además, en los cultivos en suelo se usan altas dosis de fertilizantes, lo que es un alto riesgo de contaminación de las napas subterráneas.

¿Por qué un invernadero?

Patricia Peñaloza, académica de la PUCV, explica que el cultivo bajo plástico permite controlar factores ambientales como temperatura, humedad y luminosidad. Se denomina invernadero a estructuras de cierta altura, de madera o metal, provista de una cubierta transparente para que ingrese la luz solar y cumpla con los requerimientos fotosintéticos y de calor, y que deje escapar el mínimo de energía.

martes, 12 de enero de 2010

Modificación del clima en el invernáculo



Climatización en períodos fríos

Durante el invierno, la temperatura nocturna que se registra en el interior de los invernáculos puede bajar hasta límites peligrosos para las especies en cultivo.

Para evitar estos descensos nocturnos de temperatura, se pueden aplicar sistemas de climatización. Estos sistemas se clasifican en activos y pasivos.

Sistemas activos

-Los sistemas activos son:
    - Sistemas por agua caliente
    - calefacción aérea
    - calefacción del suelo
    - acolchado radiante
- Sistemas por aire caliente

Son los que hacen intervenir importantes cantidades de energía, tanto para su instalación como para su funcionamiento.

Los más difundidos en Europa y Estados Unidos pueden clasificarse de la siguiente manera:

Sistemas por agua caliente

Calefacción aérea
Tuberías de hierro distribuidas a lo largo de las paredes laterales del invernáculo, en la parte aérea y a nivel de la cubierta vegetal.
El agua caliente que circula por las tuberías proviene de una caldera y quemador, y los combustibles más usados son: fuel-oil, gas-oil y gas natural. La temperatura del agua alcanza los 60º C a lo largo de las tuberías.
Es un sistema bastante costoso, que se limita a producciones muy rentables.

Calefacción de suelo
Tuberías radiantes enterradas o sobre el suelo por las que circula el agua caliente.
Si bien está más difundido que la calefacción de aire, debe manejarse con precaución, pues el calor puede modificar las propiedades físico-químicas del suelo.

Se prefiere la tubería no enterrada para aprovechar mejor la emisión de calor hacia el ambiente. El material más corrientes el plástico, tanto en tubos lisos como corrugados o anillados (mayor superficie de emisión).

Acolchado radiante
Mangas de plástico flexibles dispuestas entre las líneas del cultivo por cuyo interior se hace circular agua de origen variable (solar, geotérmicas, centrales térmicas) entre 20 y 40º C. En estas mangas se han hecho unas soldaduras circulares dispuestas a determinadas distancias, en las que se depositan las plantas.

Sistemas por aire caliente

Las partes fundamentales de estos equipos son
Un ventilador que hace circular el aire, extrayéndolo del exterior o del interior del invernáculo.
Un quemador preparado para quemar combustible.
Un intercambiador de calor que tiene una serie de aletas que se calientan por la combustión y entre las que circula aire.

La salida de aire caliente se realiza a través de deflectores direccionales o bien de mangas de polietileno, provistos de una serie de orificios.

Para tener en cuenta: Las ventajas de estos sistemas son: menor costo que los de calefacción por agua caliente.
Las corrientes de aire eliminan las condensaciones de la cara interior de los materiales de cobertura y el ventilador puede ser usado en verano para bajar las temperaturas excesivas.
Los inconvenientes más importantes son que se producen gradientes de temperatura en el interior tanto en el plano horizontal como vertical.

Por tener poca inercia térmica, en caso de avería se produce un enfriamiento rápido del invernáculo; y en caso de funcionamiento prolongado, puede disminuir la humedad relativa del aire del invernáculo hasta niveles perjudiciales para algunos cultivos.

Sistemas pasivos

Los sistemas pasivos son
-Doble techo y/o doble pared
-Pantalla térmica
-Aprovechamiento de la energía solar o geotérmica para calefaccionar
-Aspersión de agua sobre la cubierta

Son técnicas simples, más o menos costosas según los materiales que se utilicen, que hacen intervenir muy poca cantidad de energía, tanto para su instalación como para su funcionamiento.

Doble techo y/o doble pared
Consiste en colocar una doble cobertura en techo y/o paredes. la capa interior es de un polietileno de muy poco espesor y ubicado a muy corta distancia de la externa. El aire encerrado entre capaz actúa como barrera aislante; frenando el escape de calor desde el interior. Aumenta la eficiencia de este sistema, el insuflado de aire entre las capas, lo que sólo es posible en estructuras estancas.

Pantalla térmica
Es una cobertura de polietileno o de materiales aluminizados. Tienen por objeto impedir el escape de la radiación infrarroja larga emitida durante las noches por suelo y plantas, al mismo tiempo que reducen el volumen de aire en el interior del invernadero.

Las pantallas debe estar provistas de algún sistema de montaje que permita su corrimiento durante el día, a fin de no restar luminosidad a los cultivos.



Aprovechamiento de la energía solar o geotérmica para calefaccionar
Aunque de instalación costosa, el funcionamiento de estos equipos resulta económico. Su uso está limitado a regiones donde el recurso solar o geotérmico está disponible en abundancia.

En el caso de los paneles solares, su uso no se ha generalizado pues, muchas veces las dimensiones necesarias de éstos para captar la energía suficiente para calefaccionar, exceden las del propio invernadero.

Aspersión de agua sobre la cubierta
Técnica simple, utilizada en el sur de Italia, consiste en asperjar agua sobre la cubierta del invernadero durante las horas que se producen las heladas. Se forma una capa de hielo de un par de cm. de espesor que actúa como aislante al escape de calor del interior.

Aunque muy económico y sobre todo muy efectivo, tiene el inconveniente de utilizar un gran volumen de agua por noche, que debe ser canalizada o reciclada para evitar encharcamientos en los alrededores de las estructuras. Además, es importante utilizar agua con bajo contenido de sales, para evitar depósitos sobre la cubierta.

En nuestro país todavía todavía no se ha generalizado el uso de sistemas de calefacción, fundamentalmente por problemas de costos.

En la región pampeana se recurre al encendido de carbón en tambores o latas para "salvar" un cultivo durante las noches de heladas, pero esta práctica no es en absoluto recomendable por los depósitos de combustión que quedan sobre los cultivos y en la cara interior de la cobertura, además de la concentración de humo que afecta el accionar de los operarios.

También suelen utilizarse hornillos donde se queman distintos combustibles de los que sale una tubería hacia el exterior, que recorre un sector del invernáculo.

Climatización en períodos cálidos

La climatización de invernáculos en períodos cálidos es, en la opinión de la mayoría de los especialistas, más difícil que en períodos fríos.

En esta situación, también se cuenta con sistemas pasivos y activos que tienden a mejorar las excesivas temperaturas y a evitar los descensos peligrosos de humedad relativa, los dos principales problemas que sufren los cultivos estivales bajo invernáculo.

Sistemas activos

Los sistemas activos son
 -Paneles evaporantes.
 -Aspersión de agua.

Paneles evaporantes o "cooling pad"
Enfrían y saturan de humedad el aire exterior que se introduce en el invernadero en su paso a través de los paneles. El enfriamiento es mayor cuanto más seco sea el aire exterior.

Los paneles alveolares se presentan en dos tipos: por sobrepresión y por depresión.

La elección entre los dos sistemas está determinada por la hermeticidad del invernáculo. El tipo depresión es el más simple y económico pero resulta poco eficaz en invernáculos con entrada de aire no enfriado.

Aspersión de agua
Se basa en la transformación de la energía radiante incidente en calor latente, por evaporación de microgotas de agua emitidas por aparatos de aspersión.

Se habla de brumización cuando las microgotas tienen un tamaño superior a los 200 micrones. Estas gotas caen sobre el suelo y el cultivo, de donde se evaporan más o menos rápidamente según las temperaturas de estas superficies.

Se habla de "fog-system" cuando las microgotas tienen menos de 100 micrones y quedan en suspensión en el aire hasta su completa evaporación.

A medida que disminuye el tamaño de la gota de agua aumenta el costo de los equipos de aspersión.

Para tener en cuenta: la aspersión de agua sobre el techo del invernáculo no ha demostrado efecto en reducir la temperatura del ambiente, plantas y suelo.


Sistemas pasivos

Los sistemas pasivos son


-Ventilación natural.

-Sombreado.

-Pantallas aluminizadas.


Ventilación natural
Los intercambios de aire entre el interior de un invernáculo y el exterior constituyen un proceso que afecta considerablemente el clima del mismo. La renovación de aire tiene un impacto, no solamente sobre la temperatura del aire, sino también sobre el vapor de agua y el CO 2.

La ventilación de un invernáculo se caracteriza por la tasa de renovación horaria, número de veces en que el volumen de aire de un invernáculo se renueva en una hora.

De una correcta ventilación puede depender el éxito de un cultivo, por eso la importancia de su manejo de acuerdo con las condiciones del clima exterior y con las necesidades de los cultivos.

Sombreado

Se basa en la posibilidad de bajar la temperatura de un invernáculo disminuyendo la cantidad de energía radiante que penetra.

Los dos tipos de sombreado son:

- El blanqueado con cal
Se recubre con cal y algún adhesivo las paredes y techo del invernáculo durante el período estival. La aplicación se hace generalmente con mochila. Es una práctica económica y eficaz. La concentración a usar depende de las necesidades del cultivo. Debe retocarse después de las lluvias y lavarse completamente a comienzo del otoño.

Sombreado con tejido agrícola
Mallas de polipropileno negro de distintas densidades de sombreado se tienden sobre el techo del invernáculo para disminuir la luminosidad incidente. Aunque más costosas que la práctica del encalado, tiene la ventaja de su rápida eliminación cuando ya no se necesitan.

Pantallas aluminizadas
Son telas con fibras metálicas que se colocan en el interior de las estructuras (como las pantallas térmicas en invierno). Los materiales metálicos o aluminizados reflejan la luz incidente.

En la región pampeana, en invernáculos de plástico destinados a hortalizas, recién se están difundiendo en forma generalizada las prácticas del sombreado en verano. El encalado y el "embarrado" (barro + adhesivo) son las técnicas más utilizadas por su bajo costo.